Y te
preguntaras: ¿Cuál es tu deber?
Pues los
calculadores te recetaran sus combinaciones, los filósofos sus teorías,
los hipócritas sus trampas, los negociantes sus sobornos.
Si optaras
por cualquiera de ellos dejaras de ser compañero, hermano, amigo, y te
quedaras sin nada de lo que es pueblo.
¿Y
entonces?
Pues
entonces tu reunión debe serlo con todo lo que es pueblo, y allí
escucharas lo que el pueblo quiere, y seguirás el camino con los
sinceros que son los que hacen y dejaras a un lado a los que solo dicen,
pues de estos se puede suponer que dicen en todas partes con lo que no
sabrás con quien están, ni cual es su verdadera ubicación.
Recuerda
la casa se edifica con los que ponen un ladrillo y otro ladrillo, y no
con los que dicen que hay que poner los ladrillos.
O sea, es
mejor aquel que te ayuda a levantar la pared, y no los que siempre
vienen a discutir el plano.
Por lo
tanto, si quieres casa reúnete con los que construyan, no pierdas tiempo
con los que nada mas dibujan.
Porque lo
difícil no es el saber que hace falta para edificar, sino el de tener
con quienes construir.