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El
asesino Bergés entre nosotros: la historia de su expulsión del Circulo
Médico de Quilmes

(23/8/10)La
historia del médico torturador Jorge Antonio Bergés es
conocida, y da escalofríos recordarla. Si la profesión médica es algo que se
aprecia casi sagrada, la violación salvaje de sus juramentos, un hecho
completamente incalificable. Cuanto más si además, es un médico quien lo
recuerda. Miguel Maiztegui, presidente del Círculo Médico de Quilmes, relató
las alternativas de la expulsión de éste nefasto personaje de la institución
que hoy preside. Bergés acaba de recibir el beneficio de la prisión
domiciliaria y habita su casa de Quilmes Oeste.
Foto: Jorge Bergés se retira de Tribunales.
La noticia del regreso del médico
genocida a Quilmes causó profundo estupor en muchos sectores. Su persona ha
sido repudiada desde el advenimiento democrática de todas las formas
posibles.
En la década del 90,
organismos de Derechos Humanos y fuerzas políticas locales encabezaron un
acto en las puertas de su propia casa, y bautizaron a la calle Magallanes,
como “Madres de Plaza de Mayo”. Ese acto fue presidido por Osvaldo Bayer.
Más tarde, el bautismo de la calle fue oficial. Allí ha vuelto hoy el
genocida.
Con una alquimia que mezcla el desprecio por éste personaje y el orgullo del
compromiso asumido por la comunidad de socios del Círculo, el doctor
Maiztegui recordará un hito en la historia de la institución: la expulsión
del médico torturador.
“Fue una asamblea histórica llevada adelante en la década del 80’, rememora.
“Ese día decidimos expulsar de nuestro seno a uno de los asociados, un
genocida que era el médico personal de Camps, Jorge Bergés.”
“En una asamblea histórica, en la cual la concurrencia fue masiva, se lo
echó del Círculo. Hay pocos antecedentes, y creo que es
el único Círculo que expulsó definitivamente a un genocida. Esa asamblea fue
por unanimidad, votaron más de 90 médicos por la expulsión. A nosotros nos
reconforta, como antecedente, porque marca la filosofía del Círculo,”
relató.
“En ese momento yo era el vocal
titular. La comisión directiva es la que debe aplicar el castigo. El médico
tuvo derecho a defensa, pero no concurrió a la asamblea, porque como todos
estos animales, en patota y con la ametralladora eran todos malos, ahora, en
democracia, cuando tuvo que defender sus prácticas, que era matar gente, no
tuvo la valentía de hacerse presente”, recuerda.
“Tuvo el derecho a defensa, como dice el estatuto, y los derechos civiles y
la justicia ordinaria para defenderse, cosa que no hizo nunca. Era un mal
médico, no merecía tener matrícula por lo que hizo. Su tarea era decir en
los campos de concentración hasta cuándo podían torturar, para que no se
mueran en ese momento,” señaló Maiztegui, ex presidente además del Concejo
Deliberante quilmeño.
El caso Isabella Valenzi
El hecho sin dudas más aberrante de los que se le conocen, tuvo como
escenario el propio Hospital de Quilmes: “Un día entró con una militante
embarazada, y a punta de pistola amenazó a toda la
guardia. El bebé desapareció, la madre también… y luego desaparecieron dos
enfermeras que estuvieron en el parto,” reflejó Maiztegui al recordar el
caso de Silvia Isabella Valenzi, y su desaparición junto a Generosa
Frattasi, Maria Luisa Martinez y Rosita, la bebé de Silvia.
Es en éste momento cuando el doctor Maiztegui elije una especial mención a
un colega: “Acá menciono la calidad humana del doctor Justo Blanco, que
cuando la CONADEP se forma, en el gobierno de Alfonsín, fue a declarar. Ese
hecho fue fundamental, porque la hoja de parto había
sido arrancada para que no quedara ningún antecedente. Eso le costó una
bomba en la casa, persecuciones y amenazas de muerte… así que hay que
destacarlo, porque le toco padecer esa guardia, y ese terrible tiempo,”
recordó.
El Diario de Quilmes.
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