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Federación de Entidades de Fomento y Organizaciones Libres del Pueblo de Quilmes |
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Solo los hechos dan fe a las palabras |
“Tiempo Argentino” y un informe sobre “La Botnia de Quilmes” que deja muy mal parado a Claudio Olivares |
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(6/11/11)EL DIARIO DE QUILMES. Este domingo 6, el matutino nacional “Tiempo Argentino”, publicó un exhaustivo informe que, elaborado por el periodista Fernando Píttaro, describe con lujo de detalles el desastre ambiental que genera la papelera Smurfit Kappa, ubicada en plena zona residencial de Bernal. El informe deja muy mal parado al secretario de Medio Ambiente local, Claudio Olivares, cuando relata las “actividades solidarias” que realizó dentro de la que definen como la “Botnia quilmeña”. |
En la nota, puede leerse que “En un radio de 20 cuadras, cientos de vecinos de la localidad de Bernal, en el partido de Quilmes, están rodeados de amenazas ambientales. Entre el predio de relleno sanitario del CEAMSE, el Polo Petroquímico Dock Sud, la quema de residuos patológicos y de curtiembres, estas familias quedaron virtualmente cercadas en su propio barrio. Ahora, a este listado hay que sumar a la multinacional irlandesa Smurfit Kappa, dedicada a la fabricación de cartón corrugado y que los vecinos acusan de contaminar el Río de la Plata con vertidos ilegales y el reciclado de basura sin certificado de aptitud ambiental.” “La planta, que hace once años se encuentra emplazada en los márgenes de la Autopista Buenos Aires–La Plata, ocupando unas 20 hectáreas, fue clausurada en diciembre del año pasado. Entre otras irregularidades, un estudio de la Autoridad del Agua de la provincia de Buenos Aires detectó que “los vuelcos sedimentables eran 78 veces más de lo permitido”. Condena judicial El informe recuerda que “Un ejemplo que ilustra las situaciones que provoca la presencia de esta planta en el medio de un barrio residencial es el caso de la familia Talevi, que demandó a Smurfit Kappa por “daños y perjuicios” y en noviembre de 2008, en un fallo considerado histórico, logró un resarcimiento económico de $ 146 mil. El fallo, dictado por el Juzgado Civil y Comercial Nº 4 de Quilmes, obligó a la compañía a pagar una indemnización en concepto de “gastos de reparación del inmueble, pérdida de valor del inmueble, daños a la salud a favor de los actores y sus respectivas incapacidades por rinitis crónica, sinusitis crónica, broncopatía obstructiva crónica, rinosinusitis crónica, faringitis crónica, tratamiento psicológico y daño moral”. De todas formas, al poco tiempo de la sentencia, los Talevi decidieron abandonar el barrio, hartos de convivir con la empresa.” Censo sanitario que jamás se cumplió “Esta medida judicial, que sentó un antecedente sobre una familia afectada por causas directas, fue el puntapié para que en 2009 el Concejo Deliberante de Quilmes le pidiera al gobierno municipal que encabeza Francisco “Barba” Gutiérrez llevar adelante un censo sanitario en las inmediaciones de la papelera, una exigencia nunca cumplida.” Allí, el medio reproduce declaraciones de Mario Sahagun, autor del proyecto, quien indicó que “Meterse con temas ambientales en Quilmes es hacerlo con el lápiz rojo de la gestión.” Las organizaciones “Tiempo Argentino” recabó testimonios de ambientalistas del Foro Regional en Defensa del Río de La Plata. “En diálogo con Tiempo Argentino, una de sus integrantes, la ambientalista Nieves Baldaccini, sostuvo que “una reserva ecológica no puede ser atravesada por vuelcos industriales y mucho menos descargar los efluentes en la playa donde se usa como lugar de recreación por la gente de distintos lugares del Conurbano”. También advirtió que la empresa, “además de violar la reserva y modificar el medio ambiente, viola la legislación municipal y provincial vigentes”. “Según esta ONG, lo que agrava aun más la situación es que los vuelcos que terminan en la costa del río están a sólo 800 metros de la toma de agua de la planta potabilizadora de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), lo que deja latente el peligro de contaminación de las napas: de allí se distribuye agua potable a más de 3 millones de personas. Hace seis años, la empresa cuestionada pidió un permiso de vuelco, pero la Autoridad del Agua nunca se lo concedió y desde entonces lo hacen igualmente, de forma ilegal. Lo mismo ocurre con el certificado de aptitud ambiental, que desde 2003 está en trámite, según informaron desde el Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS).” Fabián Invernizzi, un luchador incansable “Hace 23 años que vivo en esta casa y no había ruidos hasta que empezó a funcionar esta fábrica, puso en marcha una máquina del año ’74 a todo vapor”, relató Fabián Invernizzi, un vecino del barrio cuya medianera linda con la fábrica de cartón. Coincidió con la figura de que la planta es “una pequeña Botnia”, pero con el agravante de que “Botnia tiene todo más controlado, en cambio estos quieren funcionar como una Ferrari y son, en realidad un ‘Fitito’”. “Su patio limita con la mole de cemento y él y su esposa aseguran estar medicados para poder dormir. Para ellos también las vibraciones, el humo y el olor son moneda corriente. “Hay días que cae polvillo sobre las casas, tienen 4 o 5 chimeneas funcionando todo el día. No sabemos qué componentes largan, queman fuel oil y llenan todo el barrio de hollín que se dispersa por el aire”, sostuvo la pareja. “Hace cuatro años, la paciencia de esta familia se agotó y decidieron actuar. El ruido de las calderas era tan molesto que, una noche, este vecino llegó a marcar el número de la casa particular de uno de los gerentes de la firma, para transmitirle su bronca. Lo atendió el propio vicepresidente de Smurfit Kappa, Peter Oscoiz. Según Invernizzi, el ejecutivo le respondió: “Mire, Fabián, nosotros creemos que no molestamos. Yo no quiero llegar al extremo de que usted tenga 200 obreros en la puerta de su casa.” Historia de la desidia El informe continúa relatando: “Las primeras denuncias se radicaron en 2006 y desde entonces comenzó un largo camino de inspecciones, actas y expedientes judiciales. En noviembre de ese mismo año, la Secretaría de Política Ambiental –antecesora de la OPDS–, organizó reuniones conjuntas entre los vecinos afectados y el gerente técnico de Smurfit Kappa, el ingeniero Edgardo Chaneton. El objetivo era evaluar el cronograma de trabajos que la compañía se había comprometido a cumplir para mitigar los daños ocasionados. Pero los resultados de esa gestión fueron negativos. “La empresa rara vez cumplió con los plazos de obras, siempre tenían problemas, no hacen más que mentir y mentir”, sostuvo, indignado, Invernizzi, quien también describió una situación a mitad de camino entre lo cómico y lo indignante. “La última vez que nos atendieron en el OPDS, su titular, José Molina, estaba viendo el programa de Mirtha Legrand y no nos escuchaba. Dijo que nos recibía en dos meses y nunca más nos recibió”, detalló el vecino.” “El 30 de agosto de 2010 fue la Defensoría del Pueblo de Quilmes la que tomó cartas en el asunto al presentar una denuncia penal contra la papelera en la Secretaría Nº 2 del Juzgado Federal de Quilmes, a cargo de Luis Armella. Lo hizo debido a que la empresa había incumplido los compromisos contraídos con la provincia de Buenos Aires para mitigar y paliar los efectos de la contaminación y los ruidos molestos en el vecindario. La denuncia de la Defensoría también señaló como responsables de esta situación irregular a la Secretaría de Medio Ambiente local y a la Subsecretaría de Industria provincial. En diálogo con este diario, el defensor del Pueblo de Quilmes, José Estevao, afirmó: “Pedimos la condena de los directivos de la empresa Smurfit-Kappa y la hacemos extensiva a las autoridades municipales porque consideramos que hay mal desempeño de la función pública porque no ejercen el poder de policía.” Asimismo, Estevao aseguró que “la gravedad radica en que por más inspecciones que se hagan a la empresa le conviene pagar las multas y sigue contaminando el río. Hay que obligarla a tratar sus efluentes líquidos para que esto no afecte la selva marginal, el río o la toma de agua de AySA”. Senadores La investigación recoge luego el dato del expediente impulsado por el senador Daniel Expósito (ARI-CC) en la Cámara bonaerense: “El 17 de febrero pasado, la Cámara de Senadores de la provincia se hizo eco de los planteos hechos por los vecinos y le reclamó al Poder Ejecutivo que informe a la brevedad si la papelera “posee el respectivo certificado de aptitud ambiental”, además de “puntualizar las iniciativas implementadas con el fin de impedir el presunto vertido de efluentes líquidos y sólidos sedimentables hacía el Río de la Plata”, entre otros reclamos. Al menos al cierre de este artículo, la respuesta nunca había llegado.” Olivares mal parado “Tiempo Argentino” recoge un hecho que exhibe a las claras el vínculo Smurfitt-municipio: “Para explicar la postura del municipio, los vecinos afectados invocan el buen trato con la multinacional. Como ejemplo, mencionan una nota publicada por el diario local El Sol en la navidad pasada. En aquella oportunidad, el secretario de medio ambiente del partido, Claudio Olivares, se mostró en una actividad solidaria junto a directivos de Smurfit Kappa. Luego de una recorrida por la ribera quilmeña y de entregar regalos a niños del lugar, el funcionario declaró: “Hay un trabajo fuerte también en materia de conciencia sobre el medio ambiente, cada vez que podemos tratamos de inculcarles a los chicos la importancia del cuidado y con los agentes multiplicadores llevamos adelante charlas y fomentamos el diálogo con los chicos para que aprendan.” Estas afirmaciones parecen ir a contramano de los antecedentes de la multinacional, que acumula problemas con el medio ambiente no sólo en el país, sino también en el exterior. |