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Federación de Entidades de Fomento y Organizaciones Libres del Pueblo de Quilmes |
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Solo los hechos dan fe a las palabras |
La hija de un ex agente de la Side lo acusa de liderar una red de prostíbulos
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Llegó anteayer en un vuelo de línea de Aeroméxico cuando en la ciudad de México eran las cinco de la mañana, pero para su reloj biológico eran las ocho. Desde que realizó el check in en Buenos Aires no se había despegado de su equipaje de mano, una de esas valijas que entran perfecto en el portaequipaje de la cabina |
Llegó anteayer en un vuelo de línea de Aeroméxico cuando en la ciudad de México eran las cinco de la mañana, pero para su reloj biológico eran las ocho. Desde que realizó el check in en Buenos Aires no se había despegado de su equipaje de mano, una de esas valijas que entran perfecto en el portaequipaje de la cabina. En el vuelo, una parejita de enamorados le pidió cambiar el lugar para poder disfrutar en el cielo de algún arrumaco bajo la cobija. La única condición que puso Lorena Martins fue que hubiera lugar para su valija. Corroborado el espacio, todos felices; la parejita más. Todo el mundo se preocupa durante un vuelo por las maletas. Perderlas puede hacer que unas vacaciones se conviertan en un infierno y que la encuentre otro puede hacer que el negocio que uno llevaba desde Buenos Aires a destino, se caiga sin más. Pero en la valija había algo más que deseos, ropa o regalos. Lorena llevaba la documentación, la prueba concreta que presentaría ante la Procuraduría General de México que, según su denuncia, vincula a su padre Raúl Martins, ex agente de la Side, acusado de manejar una red de prostitución entre Buenos Aires y Cancún, con el poder político de la zona de Cancún y con los Zetas, la banda narco más sangrienta que ha existido. Pasó todos los controles de rigor y lo único que no perdía de vista era una valija, en la que se sentaba y que convirtió en una extensión de su cuerpo. Todavía en el aeropuerto, fuera de la aduana, pasados los controles, tardó en encontrarse con quienes la protegerían. No estaban en la salida y tuvo que esperar casi una hora a que un llamado por altoparlante le dijera dónde presentarse para que la ubique su custodia, un proceso que la expuso. Lorena Martins, a paso firme, cartera en mano y valija a la vista se presentó ante los funcionarios. Ellos tardaron más de la cuenta en decidir si se iba con la custodia del poder legislativo o la del judicial. En un momento ganaba la del Parlamento, el auto era blindado y nada podía pasar. Perdió porque los que manejaban la camioneta sin blindar eran policías de la Procuraduría. Así, todo el trayecto del aeropuerto al hotel lo hizo acostada, por temor a ser vista o baleada por alguien en esa convulsionada ciudad donde sobran autos y asesinos a sueldo. Se iba a presentar ayer ante la fiscal Lourdes Campos, pero para despistar la llevó de prepo a declarar. Estuvo con ella casi cuatro horas. Lorena dio nombres, fechas, documentos manuscritos, planillas de horarios de prostitutas casi esclavas, un teléfono celular olvidado y en desuso y nombres y apellidos que incluso asombraron a los funcionarios que le tomaban declaración. No queda en claro si fue porque tendrían algún vínculo o por lo encumbrado de los cargos de los ahora acusados. Esperanza. "Espero que acá se muevan un poco mas rápido que en Argentina" dice resignada con una sonrisa que deja ver su encía y dientes redondeados, siempre sosteniendo la mirada, junto a la fiscal Lourdes, J. Cuitlahuac Salinas Martinez, subprocurador especializado en delincuencia organizada le tomó declaración testimonial. Ante los dos declaró sin abogado patrocinante. Desde hace al menos un mes sigue con esto sola, sin la representación legal de ningún letrado. Lorena llegó con la valija llena, pero cuando se fue de la fiscalía había quedado semi vacía. En el lugar, ella dejó parte de su vida, y en las manos de los fiscales dejó no solo su confianza sino la necesidad de saber que se combatirá la trata de personas en el marco de la lucha contra la red que denunció con base en Buenos Aires con destino a Cancún. Sigue ahora una serie de reuniones con la diputada Orozco, presidenta de la comisión contra la trata de personas, y con Lydia Cacho, escritora y periodista azteca que escribió el galardonado libro "Esclavas del poder" en el que le dedica un capítulo entero a Raúl Martins y a los zetas: el primero les da chicas, los otros lo protegen. Lorena cree que su padre se está por escapar y permanecer prófugo. Tras la reciente detención de Alejandro Alvarado Muro, ex diputado por el Partido Revolucionario Democrático, y la fuerza de la prueba que llegó en la valija, el círculo se hace insostenible sobre el cuello de Martins, que tiene protección en Cancún pero no en el Distrito Federal de México, donde ella denuncia y pide que se investigue. Lorena aseguró que su padre, además, es propietario de bares de desnudistas en los balnearios de Cancún y la Riviera Maya, además de Buenos Aires. Oyarbide Lorena Martins había presentado denuncias similares en diciembre pasado en Buenos Aires. Ella aseguró que el juez Norberto Oyarbide “es amigo y socio comercial” de su padre. El juez Sergio Torres, que reemplazó a Oyarbide durante la feria judicial de enero, firmó una resolución por la que se designa a la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, que “investiga hechos similares, cometidos por las mismas personas, en los mismos prostíbulos”. |