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De esa forma lo definió la supervisora de la Oficina de Rescate de Personas de la Nación, Zaida Gatti. La funcionaria les aconsejó a los padres que “controlen” el tiempo que pasan sus hijos frente a una computadora y que antes de permitirles su uso “estudien las medidas preventivas” que hay que conocer para utilizarlas. 

Por Nancy Garnica

Las nuevas redes sociales de Internet, como Facebook y Twitter, o formas de contacto internauta como el Messenger o el Fotolog, “son utilizadas por los captadores de trata de personas para contactar a las víctimas y así poderlas  explotar sexual o laboralmente”. Así lo explicó la supervisora del equipo técnico de la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata de la Nación, Zaida Gatti, en una entrevista que mantuvo con La Unión en su despacho de la calle San Martín al 300, en Capital Federal.

En ese sentido, Gatti aconsejó que los padres “controlen la cantidad de horas” que pasan sus hijos frente a la computadora, porque los chicos suelen estar mucho tiempo conectados en la red “sin ser vigilados”. Están en el Facebook, en el Messenger que “son las nuevas modalidades de captación” y los pueden “contactar personas que no tenemos ni idea de quiénes son los que están del otro lado”, puntualizó la supervisora.

Asimismo, les recomendó a los adultos que, como “no sabemos cuál es la dimensión de Internet”, primero hay que “estudiar” cuáles son todas las medidas de prevención y las pautas de seguridad que tienen que tener “para que un adolescente la empiece a usar”.

En tanto, a los jóvenes les indicó que “los amigos deben ser sólo los conocidos y no se deben sumar otros nuevos por ese medio”.

Y con respecto a las fotografías que postean los adolescentes en la red, Gatti describió que las chicas cuando suben fotos, “en ese famoso Fotolog, pueden terminar en pornografía”, que también es trata de personas. Para la supervisora esa actitud es “no tomar conciencia” de que cuando sacan tomas sensuales, en ropa interior “y creen que están jugando a ser modelos”, después la imagen circula por el mundo entero “y mañana ves una revista en Holanda con la cara de tu hija, y de eso los padres tampoco toman conciencia”, afirmó la funcionaria.

La habilidad de la redes para captar “potenciales víctimas” está en investigar si las chicas están siete u ocho horas sentadas frente a la máquina. Entonces, empiezan a hacerles preguntas como “’a dónde está tu mamá, cómo te llevas con tus papás’, y así arman un perfil de la víctima, sobre qué es lo que le gusta.

¿Y qué es lo que le gusta a la mayoría de las chicas de 15 años? Convertirse en modelos, en estrellas de cine, ir a la televisión”, detalló Gatti. En esa línea, la funcionaria agregó que “eso es lo más pensado y es lo que les ofrecen como trabajos de modelos. Les dicen que ‘vas a ganar mucha plata y te vas a poder comprar el último celular que salió o las zapatillas último modelo’”. Todo este “período de vínculo”, que entabló el tratante con su víctima, puede durar “entre dos y tres semanas, hasta que “la contactan” con la persona que supuestamente es el dueño de la agencia de modelaje, que las cita en un determinado lugar, especificó.

Luego, la funcionaria agregó que a los varones se los capta más “para la pornografía” o fines de explotación sexual, “como es el caso de rescates de travestis”, que por su condición “son vulnerables” debido a que les cuesta conseguir trabajo. “Estamos hablando de chicos de 13 años para abajo”, que ante una propuesta, la mayoría de las veces, aceptan porque “fueron expulsados de sus casas por su condición de travestis. Son blancos perfectos para las redes de trata”, describió Gatti.

 La oficina de rescate en marcha

 - ¿Cómo funciona la oficina de rescate? - Nuestro trabajo radica en contener a las víctimas luego de que ya fueron captadas y a medida de que vamos trabajando más en el rescate podemos ver las diferentes modalidades en que se captan según su edad, su nivel socioeconómico, o su lugar de origen. Todos esos factores hacen favorable a las condiciones para ser probables víctimas de la trata.

- ¿Cuáles son las edades y el sexo más buscado por los tratantes? - La franja etaria que prevalece es la de los 16 a 25 años en la mujer. Un 80 por ciento de las personas captadas son mujeres, adolescentes y niñas. Desde la sanción (de la Resolución 2149, del 6 de agosto) de 2008, tuvimos un 20 por ciento de hombres rescatados, pero con fines de explotación laboral. Las mujeres son con fines de explotación sexual y laboral, pero prevalece la primera.

 - ¿Rescatan ciudadanos de todas las nacionalidades? - Cuando hablamos de varones, hablamos de talleres de costuras donde por lo general hay bolivianos y peruanos, eso es la tendencia aunque podemos encontrar de nacionalidad argentina. Los extranjeros fueron traídos por ciudadanos de su mismo país para trabajar en talleres clandestinos, que no tienen las condiciones para vivir. 

- ¿Podría describir un poco más cómo son esos lugares? - Los lugares realmente son tremendos porque viven en una habitación, quizás quince o veinte personas, que duermen como pueden, trabajan una cantidad de tiempo impresionante, como 18 o veinte horas por día. Comen un plato de arroz diario o, en algunos casos, dos raciones pequeñas.

Pero en el momento en que uno le explica que llegamos ahí para sacarlos, lo que te dicen es que -ante las condiciones desfavorables de su lugar de origen, que fue lo produjo que se conviertan en víctimas- no quieren volver. Uno los rescata pero no tenés maneras de solucionarles en lo inmediato la situación económica por la que está pasando. 

- ¿Y qué les ofrece el Estado a las víctimas? - El Estado se hace cargo en el momento y les brinda asistencia. Ellos tienen todo pero eso no es eterno. En muchos casos deben regresar a su país de origen, no porque la ley prevea la repatriación, sino todo lo contrario. Acá tampoco tienen oportunidades de trabajo estable ni de ganancias. Entonces, eso hace que vuelvan a sus lugares.

 - ¿Recuerda algún hecho reciente que haya sucedido en el rubro textil? - Un ejemplo de lo que estamos hablando sucedió los primeros días de Junio, en un taller de la zona de La Matanza. Allí se había rescatado a dos personas, que fueron las únicas que se reconocieron como víctimas. Además, como agravante, tenían a un adolescente de 15 años. Y por más que ese chico diga: ‘Yo estoy acá por mi propia voluntad’, no es aceptable.

Ahora cuando vos te encontrás con una persona adulta que está en esas condiciones, igual te dice que se queda en la calle, sin trabajo, sin vivienda, a pesar de las condiciones espantosas en las que se encuentra. En los talleres de costura hay, por lo general, familias: el hombre con su esposa y con sus hijos. Pero no todos los casos son iguales, porque hay algunos que decidieron irse. 

- Y a aquellos que son rescatados ¿Dónde son albergados en lo inmediato? - Nosotros tenemos una casa refugio que pertenece a la Oficina y tiene una capacidad que por supuesto no es para 70 personas. Trabajamos con el Ministerio de Desarrollo Social, con el área de Trata de Personas y, conjuntamente, conseguimos alojamiento.

- ¿Dónde se encuentra la casa? - No se puede develar a donde está porque es un secreto, que ni los jueces lo saben. Pertenece a la Oficina de rescate y el Ministerio tiene diferente lugares para albergar a niños, niñas, mujeres y varones.

- Si bien se advirtió que las nuevas tecnologías pueden funcionar como captadoras de víctimas de trata, antes también se cometía ese delito y no se usaban las computadoras ¿Dónde y cómo funciona esa metodología? - En Buenos Aires funciona en el conurbano y en sectores muchos más alejados de la Provincia. También se desarrolla en provincias de bajos poder adquisitivo. En el país se arman mapas con los sitios más vulnerables y en ellos se destaca el norte, cuyas víctimas tienen como destino a las grandes ciudades: Córdoba, La Patagonia y Mendoza. En esos lugares existe otro nivel adquisitivo, son más turísticos y tienen más influencia de clientes.

- ¿Y cómo se producen allí las captaciones?  - En estos casos encontramos ‘captadoras’, porque quienes reclutan, en general, son mujeres, en este panorama nuevo que es el verbal. Por eso, ante un ofrecimiento importante de trabajo es cuando debe estar atenta tanto la familia en general como las potenciales víctimas.

Suelen ofrecer un trabajo con alta remuneración, en otra ciudad, y dicen: ‘No te preocupes de nada porque te voy a pagar el pasaje y después me lo vas a ir devolviendo’. Pero en realidad la víctima no sabe quién va a estar esperando del otro lado. No se puede creer que alguien vaya a ofrecer un trabajo para ganar 8 mil o 10 mil pesos, como mesera en un bar, porque eso es absolutamente engañoso. 

- ¿Qué tipo de personas son las que se buscan mediante este modo verbal? - Buscan personas que están pasando por situaciones económicas desfavorables, con varios hijos y familias extensas que deben alimentar. Estamos hablando de una problemática importante desde la perspectiva de género, porque son mujeres que están solas a cargo de sus hijos. 

- ¿Qué edades tienen las víctimas? - Acá la edad puede ser, como franja más grande, desde los 16 hasta los 25 años, pero no es la única porque hemos tenido también mayores. El otro día rescatamos de Neuquén, en General Roca, una víctima de 38 años, que no es la edad más común porque buscan personas más jóvenes.

 - ¿Qué consejo le gustaría dar a las familias? - Si realmente hay una propuesta de trabajo y una joven se va a emplear en algún lugar, otra de las cosas importantes que hay que advertirle a las familias es que tienen que seguir manteniendo el contacto, que significa hablar con la persona, saber dónde trabaja y cuál es el lugar. Porque una de las modalidad de funcionamiento de las redes es por intermedio del mensaje de texto.

Le mandan un mensaje de texto una vez por semana a la mamá que dice ‘estoy bien, bárbara’ pero en realidad están encerradas en un lugar en la Patagonia, obligadas a ejercer la prostitución y el mensaje de texto ni lo mandan ellas. 

- ¿Podría explayarse un poco más al respecto? - Sí. Por ejemplo durante los primeros quince días se manda una determinada suma de dinero, después una vez por mes. Los tratantes la envían como si lo hiciese la víctima y esto deja tranquila a la familia porque están recibiendo plata de su familiar y también porque están acostumbradas a pensar que no puede hablar por teléfono porque trabaja mucho. 

- ¿Y qué trabajo son los que les ofrecen para engañarlas? - Y le pueden ofrecer ser meseras, en un restaurant o en un bar, como niñeras o empleadas domésticas, que son los trabajos más ofrecidos para llevarlas a los prostíbulos. También estos trabajos vienen por avisos clasificados en los diarios, que hay algunos que son de trata directamente, donde dicen: “Ofrecemos trabajo en el sur argentino con excelente remuneración.

Contactarse al teléfono tal”, que siempre es un celular. Después se contactan con la persona y ésta les ofrece todas las bondades, las maravillas del trabajo y les dice que tiene un pasaje nominal para buscar en Retiro, con lo cual la víctima va solita, llega al lugar y la están esperando. Y cuando llegó y se da cuenta que es un prostíbulo, le inventan una falsa deuda. Y le dicen que se puede ir cuando quiera, pero que primero le tiene que pagar lo que gastó en su pasaje, viaje, ropa, comida y que la deuda es inmensa.

Jamás la pueden pagar, porque nunca baja, ya que se incrementa diariamente, a parte les ponen multas inventadas, por pelearse entre ellas, por no querer bajar al salón cuando son requeridas -que son las 24 horas-, cuando están indispuestas o si salen. Porque hay una nueva modalidad que la víctima de trata no está encerrada, puede salir a caminar por un pueblo que no conoce, sin plata en el bolsillo. 

- ¿Y por qué no se pueden escapar? - No escapan porque no tienen cómo escapar, no saben ni dónde están, no tienen plata, las amenazaron constantemente. En el encierro las manipulan psicológicamente, de tal manera que ellas no pueden más que volver al lugar. Además, en casi todos los lugares donde funcionan estas redes, hay una cierta connivencia local, que no es sólo de la Policía. Las víctimas dicen: ‘Qué iba a ir a la comisaría si veía que el comisario o los policías eran amigos del dueño y venían todos los días’.

Una vez, una chica reconoció a un empleado judicial porque tenía prostíbulos. Si las llevan a hacer libretas sanitarias, al registro civil a hacer los documentos, no hablamos solamente de la Policía. La connivencia puede ser por cobrar el porcentaje por sueldo para no ver, pero hay gente que no cobra nada pero no ve tampoco, y entonces hablamos de una complicidad.                                                          

diario LA UNION. 08-08-10