Tres domicilios fueron allanados ayer en el marco de la
investigación que comenzó con el rescate de una adolescente que
era mantenida como esclava sexual en pleno centro de La Plata.
Las dos mujeres que fueron a buscar se las arreglaron para
desaparecer a tiempo, pero los investigadores judiciales y la
Policía pudieron comprobar que la víctima no mentía. “Hizo una
perfecta descripción del lugar donde la mantuvieron encerrada,
un cuartito en el que dormía entre latas de pintura y otros
trastos”, aseguró una alta fuente judicial. También era exacta
la representación que hizo de las cinco habitaciones en las que
debía atender a los clientes y hasta la altura de las ventanas:
a cinco metros. “Nadie podía escapar de ahí, si no era por el
frente”, detalló el mismo vocero.
Los procedimientos se concretaron ayer a pedido del fiscal que
tiene a su cargo la causa, Fernando Cartasegna (de la UFI 4, que
entiende en delitos conectados con la trata de personas), con la
colaboración de policías de las comisarías Segunda, de Berisso;
Tercera, de Los Hornos y Sexta, de Tolosa. El primer
allanamiento se hizo, justamente, en la casa donde la chica fue
retenida durante unos quince días, desde que su propia prima la
trajo engañada de Paraguay. Se trata de una propiedad ubicada en
48 entre 11 y 12, a unos cien metros de la sede de la Suprema
Corte bonaerense y el corazón del Poder Judicial de la capital
de la Provincia.
Al momento en que irrumpió la Policía, en la casa no había
nadie, pero estaba todo intacto. Las habitaciones
-una de ellas con sauna, otra con hidromasaje y todas con aire
acondicionado-, la barra con las bebidas, los ceniceros con
cigarrillos y hasta las planillas en las que figuraban los
“servicios” que había prestado la adolescente, quien cumplió los
18 años ya li-berada, el 8 de marzo pasado. Cartasegna pidió el
allanamiento por “infracción a la ley 12.331 (Profilaxis);
corrupción de menores; facilitación a la prostitución y
privación ilegal de la libertad” y clausuró con fajas el lugar
por el primer delito, informó el propio fiscal a Trama Urbana.
También se secuestraron todos los elementos comprometedores,
como las planillas donde figuraban los “servicios” que prestaba
la víctima por una tarifa que rondaba entre los 30 y los 100
pesos, dependiendo del tiempo y las características del mismo.
Otro de los registros se hizo en la zona de 119 y 524, donde,
supuestamente, se encontraba la prima que entregó a la menor,
pero ya no estaba. El tercer procedimiento se concretó en
inmediaciones de 161 y 66, donde fueron en busca de la presunta
“regente” o explotadora. Allí vive la madre de la sospechosa,
quien aclaró que hacía cuatro meses que no la veía.
Los clientes “de traje” a los que les pidió ayuda
La adolescente fue liberada hace unos diez días, luego de que un
amigo de Paraguay lograra contactarla y ella le contara lo que
le estaba pasando. La rescató personal de la Policía Bonaerense
2 y, en ese mismo momento, la prima (que la trajo desde Paraguay
con la excusa de conseguirle un buen trabajo como mesera) se dio
a la fuga. La jovencita fue asistida por un equipo
interdisciplinario y contó ante el fiscal Fernando Cartasegna
(foto) los horrores a los que fue sometida. La obligaban a
mantener sexo con al menos siete hombres por día, entre las 9 y
las 22, muchas veces sin profiláctico. A esos más de setenta
hombres les pidió ayu-da, les dijo que no quería estar ahí ni
hacer lo que le dijeron que hi-ciera, pero la respuesta era
siempre parecida: “Yo pago por esto”. Ninguno radicó la
denuncia, ni siquiera de manera anónima.
En su declaración, la chica re-cordó que esos hombres “iban
vestidos de traje” y losinvestigadores no descartan que algunos
trabajen en el Poder Judicial.
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