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La novedad se produjo en la madrugada del sábado. Los policías que desde hacía varios meses mantenían vigilado a Roberto Peregrino Gallardo en su casa lo vieron subir a la F-100 con dos bolsos y partir. Primero pensaron que se trataba de un seguimiento de rutina, pero después vieron que se fue alejando de la ciudad y que tomaba rumbo hacia Santiago del Estero.Rápidamente hubo que montar un operativo y el encargado fue el fiscal Gustavo Vidal Lascano que, a rigor de verdad, venía investigando a Gallardo desde hace casi tres años por otros delitos y desde abril de 2011 por drogas. El relato de la persecución es sencillo, pero se mezcla con una investigación antigua y con la casualidad de que todo esto ocurrió apenas horas después de que –en colaboración con la Gendarmería– la Policía de Córdoba secuestrara en El Chacho 316 kilos de marihuana que iban a pasar por Córdoba rumbo a Mendoza.La historia. La primera vez que el nombre de Roberto Peregrino Gallardo llegó al escritorio del fiscal Gustavo Vidal Lascano se lo llevó la Policía Caminera. En una de las rutas de acceso a la ciudad, un móvil había detenido a Gallardo, trasladando en su vehículo a una chica menor de edad. Como la chica no supo responder su nombre, su edad ni de dónde venía, la Justicia lo imputó de Trata de Personas, pero Gallardo logró zafar. La chica, oriunda de Misiones, lo protegió y él fue absuelto. A los pocos meses, el mismo hombre estuvo vinculado a una causa por trata de personas en Río Cuarto. Mientras los policías seguían a Gallardo, otro grupo, que controlaba a unos “lugartenientes” del narco, vieron que esas personas también abandonaban sus casas y tomaban la ruta a Santiago del Estero. Los siguieron y pidieron la ayuda de Gendarmería.Lo que sabían. Gallardo sería propietario de un taller mecánico en la avenida Donato Álvarez (en la publicidad se lo promueve como un lugar donde se arreglan todos los problemas, pero cuando allanaron ayer, los policías confesaron: “Apenas si tenía una pinza y un destornillador”. El fiscal no quiso confirmarlo y la Policía se llamó a silencio, pero las fuentes le dijeron a Día a Día que Gallardo (quizá testaferros cercanos a él) serían dueños de varias propiedades en Santiago del Estero, San Francisco y la Frontera, en Santa Fe. Gallardo tendría varios campos y hasta dos hoteles. La captura. En Santiago del Estero, Gallardo se dirigió a otra vivienda vigilada (fue clave el apoyo de Gendarmería) y se lo siguió hasta Córdoba. Al llegar a Morteros la Policía decidió detenerlos. Las escuchas telefónicas dicen que el destino de la droga era Chile, donde pensaban venderla a un alto precio. Capturados. Los narcos viajaban en una camioneta Ford F100 –donde estaba oculta la carga en la cúpula– un Peugeot 408 y un Fiat Palio.
Además de Gallardo cayeron dos hombres oriundos de Misiones, un correntino y otro cordobés.
La Policía cree que a la camioneta la habrían “preparado” en el taller de la Donato Álvarez, ubicado frente a un boliche muy conocido. Allí estaban los 565 kilogramos de marihuana. El "destino final" era Chile. En apenas unas horas, el trabajo conjunto de la Policía de Córdoba, Gendarmería y la Justicia Federal permitió secuestrar en dos operativos un total de 889,5 kilogramos de marihuana que en su gran mayoría tenía como destino Chile. El primer operativo (realizado a fines de la semana pasada) y el conocido ayer en Morteros son un ejemplo de trabajo conjunto. |