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Federación de Entidades de Fomento y Organizaciones Libres del Pueblo de Quilmes |
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Solo los hechos dan fe a las palabras |
Un emporio de Buenos Aires a Cancún |
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La hija del hombre considerado uno de los mayores zares de la prostitución en la Argentina y en Cancún, México, se presentó ante la Justicia la semana pasada para denunciar a su propio padre, detallando la forma en la que quiebran a las chicas, las llevan a México y las mantienen en un régimen durísimo. Lorena Cristina Martins es quien formuló esta denuncia contra Raúl Martins, agente de la SIDE durante 13 años, que mantiene en Buenos Aires un emporio de siete locales y domina también la noche de Cancún con el único local –de gran envergadura– en la zona turística de esa ciudad. El expediente quedó abierto en la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos (Ufase), encabezada por el fiscal Marcelo Colombo, que atiende los casos de trata de personas. Colombo giró el expediente a la Cámara Federal y ésta sorteó la causa, quedando a cargo el juez Norberto Oyarbide y el fiscal Gerardo Pollicita. Ante la Justicia, Lorena también denunció que se pagan las coimas en once dependencias de la Policía Federal por un total de 35 mil pesos mensuales, y que jefes e inspectores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cobran para evitar las inspecciones y clausuras. También declararán chicas que fueron llevadas a México. Lorena sufrió una tentativa de homicidio: el 29 de octubre pasado, dos matones intentaron atacarla en su vivienda de San Isidro (ver aparte), por lo cual el fiscal Colombo pidió que se le ponga una custodia y la ministra de Seguridad, Nilda Garré, ordenó que esté a cargo de hombres de la Gendarmería.Raúl Martins ya había sido denunciado ante el fiscal José María Campagnoli por el delito de promoción y facilitación de la prostitución. Su prontuario como ex agente de la SIDE y esas denuncias terminaron llevándolo a Cancún, donde estableció –siempre según señala su hija en la denuncia– un famoso prostíbulo, The One, que lleva el mismo nombre que el que tenía y sigue teniendo en la Capital Federal en la calle Chacabuco. En México se armó un verdadero escándalo porque las autoridades federales acusaron a las provinciales, del departamento de Quintana Roo, por encubrimiento de Martins. Entre otras cosas se imputaban la facilidad con que el ex agente de la SIDE conseguía visas para las chicas argentinas que trabajaban en sus prostíbulos: Divas, Ellegance, The One, Maxims (Playa del Carmen) y Mix Sky Lounge. El primero fue clausurado, pero el segundo se reabrió después del escándalo. En el país del norte ya rige una orden de expulsión de Martins, pero su equipo de abogados presentó un amparo judicial tras otro, y su situación actual es que no puede salir de México porque no podría volver a entrar.Hace un año, Martins empezó a desconocer a su esposa y a sus tres hijos, todos los cuales vivían en España. A raíz de ello, Lorena decidió simular un acercamiento para infiltrarse en la organización y reunir los elementos para denunciar a su padre, sus actividades y la forma en la que estaba despojando a su madre y a las tres hijas. En ese proceso descubrió que Martins vivía con otra mujer, Estela Percival, y que pasó a nombre de testaferros una enorme cantidad de bienes y cuentas. Dentro de la organización, Lorena accedió a mails con los informes sobre las coimas que se pagaban y vio de cerca todo el proceso de trata de personas, incluyendo el reclutamiento en la Argentina. En este año, la joven de 35 años fue apoyada por su madre y estableció también una relación con Claudio Lifschitz, ex abogado de Martins en México y quien en su momento también lo denunció, desatando el escándalo en Cancún y en el gobierno federal mexicano. La asombrosa historia tiene una relación con el caso AMIA (ver aparte).En diálogo con Página/12, Lorena reveló que a las chicas argentinas “les prometen trabajo de recepcionista o de modelo, diciéndoles que pueden hacerles ganar muchísimo dinero. Les pagan los pasajes aéreos, les dan hospedaje y les prometen documentación para residir legalmente en México. Con la excusa de que necesitan los pasaportes para hacer los trámites migratorios y para asegurarse de que salden la deuda del pasaje, les retienen los pasaportes.“Una vez instaladas –sigue contando Lorena– se les van quitando las supuestas ayudas, como ser el hospedaje, les complican la situación migratoria y las colocan en situación de desamparo. A este proceso, mi padre lo llama ‘quebrar chicas’ y deriva en que van aceptando prestar ‘servicios’. Martins se queda con la mitad de lo que cobra cada chica.”En la denuncia que se presentó a la Justicia, Lorena Martins describe minuciosamente la metodología.- “Las chicas cobran por los servicios que hacen según una planilla identificada con número y de acuerdo con unas tarjetas. Por ejemplo, uno y dos son distintos tipo de baile; tres es baile con algo de sexo, por ejemplo, sexo oral; cuatro, es la chica que pasa y tiene sexo con el cliente en los cuartos.”- “Cuando las chicas se quieren retirar del prostíbulo, primero tienen que entregar la mitad de lo que cobraron, rindiendo cuentas con las tarjetas numeradas que son marcadas. Además, a las chicas les ponen multas. A veces son por rechazos de las chicas a algún cliente, pero otras veces se usan las multas para sacarles plata a las chicas. Ellas no pueden retirarse si desde adentro y por handy no dan la autorización al de seguridad de la puerta para que las dejen salir. La autorización se da cuando pagaron lo que tienen que pagar. En verdad están privadas de su libertad.”Lorena le contó a este diario que las multas más graves se ponen cuando le pasan el teléfono a algún cliente, cuando intentan citarse fuera del local, cuando le cuentan al cliente que “la casa” se queda con una parte, en caso de faltas de respeto al cliente, llevárselo al cuarto sin que consumiera la copa o, simplemente, por cualquier cosa con la que “la casa” no estuviera de acuerdo.“A las chicas argentinas, tanto Martins como su concubina, Percival, las hacen salir en modo obligado y con una tarifa total de 3 mil pesos mexicanos (unos 200 dólares) con los narcos con los que quieren quedar bien. Las chicas que se niegan son multadas. Y si reinciden, las dejan a la buena de Dios en un país que no es el de ellas.”Lorena relata que “cuando les dejan de servir, porque ya no soportan que les quiten tanta plata o se involucran mucho con la droga, no les permiten ingresar más al prostíbulo, dejándolas sin el dinero para volver a la Argentina”.Después de declarar largamente en la Ufase, el fiscal Marcelo Colombo resolvió trasladar la denuncia a la Cámara Federal, quien realizó el sorteo. Es posible que el juez Oyarbide se aparte del expediente porque ya ha actuado en otros similares vinculados con Martins. Por su parte, Pollicita abordará el caso hoy mismo, cuando retorne de una breve licencia. |
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Seis locales en la Capital |
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| La denuncia de la hija de Raúl Martins incluye acusaciones contra funcionarios policiales y del Gobierno de la Ciudad que actuarían para proteger a los seis locales que funcionan en Buenos Aires |
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La hija de Raúl Martins también denuncia toda la actividad del ex agente de la SIDE en el mundo de la prostitución en Buenos Aires y los pagos que se efectuarían a dependencias de la Policía Federal y a funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En concreto, le imputa a su padre facilitación y promoción de la prostitución en seis locales de la Ciudad Autónoma, pero además señala con nombre y apellido quiénes son las personas que pagarían coimas a las comisarías, cuáles serían esas comisarías y dependencias de la Policía Federal y quiénes serían los dos funcionarios de la estructura del Gobierno de la Ciudad que habrían recibido dinero a cambio de evitar inspecciones y clausuras.En el texto presentado ante la Justicia, Lorena Martins señala los locales que son propiedad de su padre, pero que en varios casos figuran a nombre de testaferros: el local nocturno Rouge y/o Brut, en la calle Vicente López 2257; New Manhattan y/o Fama, en Rivadavia 7373; Hot Area, en Artigas 1490 y Juan B. Justo 5302; Top Secret, en Artigas 1438 y Oba Oba, en Rivadavia 2434. En cada caso, la hija de Raúl Martins detalla a nombre de quién está cada local y cada habilitación. “En tres de esos locales, Top Secret, New Manhattan y Oba Oba –detalla Lorena– hay habitaciones en donde las chicas mantienen sexo con los clientes. En Hot Area, los clientes usan las habitaciones de Top Secret porque queda a 40 metros.” La hija de Martins, que se infiltró en la organización, señala que el Appart Hotel y Swinger Club Anchorena también es propiedad de su padre y allí se cuenta con cinco o seis chicas que ejercerían la prostitución encubierta: el objetivo es que mantengan relaciones sexuales con algunos de los hombres que concurren solos y de esa manera hacer atractivo el lugar.Lorena revela que varios de los locales están preparados para inspecciones, ya que cuentan con “puertas trampa” que permiten escapes tanto a menores como extranjeras sin documentación. En su denuncia judicial, la joven indicó exactamente dónde están esas puertas trampa y a qué departamentos de edificios contiguos conectan. Esos escapes se accionan en forma electromagnética, según detalla el texto presentado.La hija de Martins también detalló la forma en la que se pagarían las coimas mensuales a las dependencias de la Policía Federal. Es más, acompañó las planillas que le fueron enviadas por mail por las allegadas a su padre, que son primas de su actual concubina, y en las que constan los valores y las dependencias. Lorena sostiene que resultará fácil comprobar el origen, el IP, de esos mails.En la planilla figura, por ejemplo, como Gaona, la comisaría 50, ubicada en esa avenida; la 83 de la planilla en verdad es la 38: árbitro 11 es la que corresponde al barrio de Once; la 19 es “vecinos” porque queda a pocos metros del Club Swinger; Drogas Peligrosas es Farmacia; Extranjeros es Asuntos Extranjeros; la División Seguridad Personal, ex Moralidad es Casa Mayor; Ruidos Molestos es Tata, y delitos contravencionales es Contra. Los pagos suman 33.400 pesos mensuales.Para no entorpecer el trabajo de la Justicia el diario se abstiene de publicar los nombres de quienes pagan y de quienes cobran el dinero en cada caso, pero Lorena aportó todos los elementos que configuran el delito de cohecho.Respecto de los funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, también la joven aportó todos los nombres, tanto de un ex funcionario de altísimo rango como el operador del que se valdría para evitar las inspecciones o incluso abortarlas cuando se iniciaron. Lorena Martins sostiene que el Club Swinger de la calle Anchorena es utilizado como disco, sin que esté habilitado al efecto, y señala los inmensos riesgos que se corren porque va una enorme cantidad de gente y “no existen las mínimas medidas de seguridad contra incendio y limitación de la capacidad. Una simple llamada de mi padre al influyente funcionario llevó a que los inspectores se retiraran del lugar cuando concurrieron este año”.La investigación de Lorena sobre todos esos locales se enmarca en la acción que su madre y ella llevan adelante para que Martins no haga desaparecer sus bienes que son considerados conyugales. Por ello, intimaron al ex integrante de la SIDE a que restituya todos esos bienes que –según ellas– “fueron sustraídos en forma fraudulenta o mediante ocultamiento a la sociedad conyugal”. El reclamo es sobre todos los locales mencionados, además de The One, de la calle Chacabuco, que está siendo reformado. Lorena enumera en cada caso las sociedades uruguayas que aparecen como propietarias, pero incluso figuran en una carta documento de intimación, bienes y cuentas que existen en Miami, Estados Unidos. Por último, la mamá de Lorena, Susana Cancela, esposa legal de Martins, exige no sólo el blanqueo de todas las propiedades, sino también una indemnización por daños y perjuicios por cuatro millones de dólares. |
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Con amenazas, espías y matones |
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El 29 de octubre pasado, por la noche, Lorena Martins denunció una tentativa de asesinarla y se presento ante la comisaría de Boulogne, en San Isidro. Dijo entonces que su padre se comunicó con ella desde México, a través del sistema Nextel, porque se enteró que formó pareja con el abogado Lifschitz. “Te voy a matar a vos y a tu novio”, le dijo.“Instantes más tarde –denunció Lorena en la Justicia–, se hicieron presentes dos personas del sexo masculino que fueron enviados por su padre a través de un amigo de la SIDE al que llaman El Lauchón.” Uno de los sujetos sería un tal José, que trabajó en la custodia de Martins. Lorena se comunicó con uno de los apoderados de su padre en la Argentina, Pablo Paternostro, quien –según el texto de la denuncia– le admitió que Raúl Martins le había pedido a El Lauchón que mande los matones.Lo asombroso es que Lorena –según reveló por escrito– conoce a El Lauchón desde que era niña, porque trabajaba con su padre en la SIDE. De manera que lo llamó por celular –en la denuncia aportó el número– y éste también le habría confirmado que mandó a los dos matones en un automóvil Mercedes Benz. Todas las comunicaciones de la joven fueron realizadas con el altavoz encendido, de manera que presentó testigos de los diálogos.El fiscal Marcelo Colombo pidió una custodia para Lorena y la ministra de Seguridad, Nilda Garré, ordenó que se encargara la Gendarmería. Es que en la denuncia de la joven se involucra a integrantes de la Federal en la protección de los prostíbulos. |
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Secretario de Galeano |
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En la impactante denuncia de Lorena Martins contra su padre, aparece como letrado actuante el abogado Claudio Lifschitz, quien trabajó para Raúl Martins en México y antes de eso, tras un paso como abogado de la Policía Federal, tuvo un papel de importancia en la causa AMIA. Cuando el atentado era investigado por el entonces juez Juan José Galeano y el poderoso ex jefe de la Brigada Antiterrorista, Jorge “El Fino” Palacios, este último recomendó a Lifschitz para que fuera secretario de Galeano. El magistrado lo aceptó con cierta desconfianza, porque eran tiempos de feroces internas entre la Federal y la SIDE y dentro de la misma SIDE.A partir de 1997, los familiares de las víctimas denunciaron que la investigación del ataque registraba gravísimas irregularidades y que no existía verdadera decisión política de investigar. Eran épocas del gobierno de Carlos Menem. Poco tiempo después, los familiares, agrupados en Memoria Activa, iniciaron una denuncia por esas irregularidades ante la Justicia argentina, pero también ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Fue en ese momento que Claudio Lifschitz pegó el portazo y declaró ante la Justicia que Galeano y el gobierno de Carlos Menem desviaron intencionalmente la investigación, dirigiéndola hacia los policías bonaerenses, cuando el archienemigo de Menem era, justamente, el gobernador Eduardo Duhalde. La declaración de Lifschitz fue de importancia para dejar al descubierto las maniobras en el caso AMIA. El expediente por las irregularidades en la investigación del atentado sigue hasta ahora y en la actualidad está listo para ser elevado a juicio oral. Tal vez las audiencias empiecen este año.En aquel entonces, hubo numerosas acusaciones contra Lifschitz. Su ex esposa lo demandó y reveló que llevaba un holgado tren de vida en Nueva York, con lo que sugirió que o bien recibía fondos de la Federal para ir contra la SIDE o bien de un sector de la SIDE para ir contra otro sector de la agencia de inteligencia.De forma sorpresiva, en 2006, Lifschitz se presentó ante el juez Ariel Lijo y reveló que hacía siete años que trabajaba para el ex SIDE Martins, tanto en lo que tuviera que ver con los prostíbulos de la Argentina como con los de Cancún. Lifschitz señaló que Martins lo presionaba para cambiar su testimonio en el caso AMIA y que, además, lo habían tiroteado. Desde entonces, está con custodia.Lifschitz también terminó denunciando a Martins por sus actividades en Cancún, lo que produjo un enorme escándalo en aquel país, al punto que llegó a la tapa de uno de los principales diarios mexicanos, Reforma.Ahora, el ex secretario de Galeano vuelve a aparecer en escena. Se ve que en sus actividades como abogado de Martins terminó conociendo y trabando relación con Lorena, la hija del supuesto zar de la prostitución. Ambos conocen la trama muy de adentro. Lifschitz porque fue el abogado de los locales, y Lorena porque en el último año –según dijo ante la Justicia– se mostró cercana a su padre para ver cómo se manejaban las cosas y la forma en que Martins les ocultaba a su mamá y a sus hermanos toda su fortuna |
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| Por Raúl Kollmann | ||
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De campeón con Larroudé a espía de la SIDE y proxeneta en Cancún |
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Raúl Martins brilló en el fútbol de la zona y su rastro se perdió, como el de tantos otros crack que venían de Buenos Aires. Detrás del futbolista, una historia de película.
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| La trama de su libro ‘Esclavas de Poder’, que refiere a la trata sexual de mujeres y niñas de todo el mundo, reserva capítulos centrales a este argentino que supo gritar goles en el fútbol chacarero. Raúl Martins, el petiso bigotón que la llevaba atada al pie, guapo como pocos, escondía mucho más que una pelota bajo la suela. Entró en la historia de la zona con Gauna, Anselmino, Errecart, Romero y De Brasi, entre otros que sacaron al Larroudé FC de pobre y colgaron para siempre una copa de las grandes en sus vitrinas. Hijo de un respetado director de escuela, también él incursionó como docente de historia en colegios católicos, y se lo vio jugar para los veteranos de Platense con el mismo De Brasi, Miguel Alvaro y Albornoz, que habían pasado con gran suceso por Atlético Villegas. Dueño de un bajo perfil que cultivaba cada día más, la administración de sus negocios de la noche le quitaba tiempo a su pasión por el fútbol. Ya no se podía contar con Raúl para los clásicos desafíos porteños. Pero nadie sabía de su fuerte ligazón con los servicios de inteligencia del Estado y mucho menos qué fue de él cuando la democracia volvía a caminar con los argentinos. Esclavas del poder “En el corazón de la zona hotelera, Raúl Martins Coggiola -un ex agente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) de Argentina acusado de pertenecer a los grupos responsables del genocidio llevado a cabo durante la dictadura- administra los prostíbulos y bares table dance conocidos como The One y Maxim”, escribe sin medias tintas Lydia Cacho en su libro ‘Esclavas de poder’, próximo a salir a la venta en Argentina, del que el suplemento ‘Enfoques’ del diario La Nación brinda un interesante adelanto. La periodista, disimulada en un grupo de amigos, todos hombres, visitó uno de los cabaret y pudo relacionarse con algunas de las mujeres. “Como en otras ocasiones, pude corroborar que la mayoría de esas chicas se sienten más seguras con otras mujeres que con los hombres, incluso en el plano erótico. Las cuatro mujeres con quienes hablé durante casi tres horas eran muy jóvenes. Una colombiana que era amiga del gerente siempre supo que trabajaría como bailarina y prostituta. Una brasileña de veintidós años había sido llevada a México a los diecisiete bajo la falsa promesa de convertirla en modelo. Llegó al The One enviada por los dueños de los bares que controlan el circuito desde la ciudad fronteriza de Tijuana. Una chica de diecinueve años de rostro aniñado, que era hija de un colombiano y una argentina, llegó a Cancún de vacaciones y se quedó sin dinero. Entonces su tía le recomendó a una conocida que le daría trabajo y arreglaría sus papeles: esta mujer resultó ser la esposa de Raúl Martins. Otra joven cubana de veinte años dejó con sus padres a dos pequeños en la isla, y estaba convencida de que comenzaría a mandar mucha plata a casa en cuanto le pagara su deuda a Martins”, detalla. Pudo ver a las jóvenes un par de veces más, en la vía pública. “Martins les había retenido todos sus documentos, pero ellas no mostraban signos de querer rebelarse ante un contrato verbal que, a pesar de considerar injusto, les parecía mejor que estar en las calles de sus países sumidas en la pobreza, sin opciones. Ninguna de las jóvenes había terminado la secundaria, y en sus familias prevalecía la violencia doméstica. Todas afirmaron que les desagradaba su trabajo, excepto bailar y conocer de vez en cuando a personas interesantes. Tener sexo por dinero era un tema que se negaban a analizar porque su consuelo era que se trataba de algo temporal y la mejor manera de salir rápido de la deuda contraída con Martins, quien había solucionado sus problemas migratorios. Al despedirnos, Nina, la brasileña, me pidió: ‘-No vayas a dar nuestros nombres, dicen que Martins mató a su yerno, es un hombre muy cruel’.” continúa relatando la periodista. “Según el jefe de la policía judicial, la joven decía la verdad. En 2004 el noruego Peterson Kenneth Turbjorn, alias Mike Arturo Wilson García, que era novio de Lorena Martins, apareció asesinado en la zona hotelera de Cancún. El informe policial demostraba que el principal sospechoso era el padre de Lorena, pero nunca se resolvió el caso y la joven se refugió en España. Fuentes de la policía local me aseguraron que los estudios forenses revelaron que Kenneth Turbjorn fue torturado antes de ser asesinado. Ante la pregunta expresa, el jefe de la policía judicial me confirmó que uno de los sospechosos era Martins, pero que el argentino era intocable. Cuando inquirí a qué se refería con ‘intocable’, la respuesta del policía fue: ‘Ni se meta, es la mafia’.” Hasta ahí, párrafos sueltos que ofrecen una pintura de este Martins, tan distinto a aquel de pantalones cortos, bigotes e incipiente calvicie. Aquel que brillara en Larroudé. Se dice de él Al tomar estado público su caso, un rápido buceo en aguas de Internet permite dar con el Raúl Martins desconocido para las mayorías. O Aristóbulo Manghi, su alias en la SIDE. La que sigue es parte de su aterradora biografía, recopilada en coberturas periodísticas de Página 12, Clarín, La Nación y diversos medios mexicanos y españoles: El argentino Raúl Martins Coggiola maneja una red de prostitución de mujeres, niñas y niños en México, pero cuando fue acusado por este motivo, ya contaba con un frondoso currículum: en 1974 había ingresado a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) bajo el seudónimo de Aristóbulo Manghi. Este siniestro personaje actuaba como informante de las fuerzas armadas. Con la protección de la entonces presidenta Isabel Perón y del ministro José López Rega, fue uno de los fundadores de la Triple A que asesinó a decenas de activistas y luchadores antes del golpe de Estado de 1976. Bajo el amparo de la impunidad con que siguen beneficiándose aquellos asesinos, Martins Coggiola recibió una pensión de la SIDE por los servicios prestados y se involucró en el negocio prostibulario, por lo que fue investigado en los ‘90. En 2002, se escapó del país y las causas en su contra fueron cerradas, a pesar de haberse demostrado el pago de coimas al juez Oyarbide para que lo protegiera. Ya en México, rehizo su negocio gracias a las conexiones con el cártel de Tijuana y reconocidos pornógrafos que operan en internet. Sin embargo, a pesar de que todos estos antecedentes son conocidos, a pesar de que también pesa sobre su espalda la sospechosa muerte de su primera esposa, Martins Coggiola sigue operando sin inconvenientes su club de prostitución VIP en las playas de Cancún, donde mujeres argentinas, brasileñas, venezolanas y paraguayas son filmadas con ‘clientes’ para extorsionar a estos últimos y obtener así más dividendos en este lucrativo negocio. Aristóbulo Manghi A Martins se lo señala como agente de inteligencia de la dictadura argentina entre 1974 y 1978, y lo identifican con el seudónimo Aristóbulo Manghi, y los alias ‘El Profesor’ y ‘Pini’. Lo responsabilizan por dar seguimiento, fotografías y marcar personas “que luego los grupos de tareas iban a secuestrar y eventualmente a desaparecer”. Martins habría trabajado en la Base Billinghurst, que a su vez operaba para la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y para Automotores Orletti, como se llamaba la base operativa argentina del Plan Cóndor. Durante un tiempo fue profesor de Historia. Estuvo casado con Norma Ester Oviedo, también empleada de la SIDE. La mujer murió hace unos años asfixiada por un escape de gas y aún hoy existe un expediente para aclarar algunos puntos oscuros de este hecho. Desde mediados de los 90 la Justicia lo investigó como supuesto propietario de una serie de locales donde se ejercería la prostitución de lujo. Por lo pronto, sólo se encuentra procesado por violar la ley 12.331 (de profilaxis antivenérea) en el mismo expediente donde se secuestró el video del funcionario judicial Oyarbide. El fiscal Campagnoli quiso que se lo investigue por asociación ilícita. Y aportó documentos de sociedades comerciales creadas en el Uruguay que se relacionan con los locales investigados. Tiene una única condena, a dos años y medio de prisión en suspenso, por la retención indebida de una camioneta. En ese expediente lo representó el abogado Roberto Marconi, quien había ocupado el cargo de director de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad de Buenos Aires. Burdeles de lujo El conservador diario mexicano Reforma le acredita la propiedad de dos prostíbulos VIP: The One, en Cancún, y Maxim, en Playa del Carmen, con la complacencia de las autoridades, incluso pese a su situación migratoria irregular. Martins tendría que haber sido expulsado de México, pero un juez de Cancún le concedió un amparo que lo ha impedido. En sus prostíbulos mexicanos trabajarían unas 150 mujeres, la mayoría de nacionalidad argentina y brasileña, que también son alquiladas para fiestas particulares en yates y mansiones que pueden durar hasta tres días. Estas mujeres ingresan al país como turistas y consiguen permiso para trabajar luego de pagar 1.500 dólares, para luego quedar prácticamente recluidas en los locales de Martins. Si alguna se niega a prostituirse, “es abandonada en México sin un centavo”. Los prostíbulos serían manejados por la esposa de Martins, Estela Percivall, y por dos cuñadas, así como por su hijo de 25 años, Mariano. Otro de sus hijos, Augusto, de 30 años, estaría a cargo de sus negocios en Buenos Aires. El yerno noruego Martins estuvo sospechado de matar al noruego Pederson Kenneth Turbjorn, alias Mike Arturo Wilson García, cuyo cuerpo fue encontrado con dos impactos de bala en la cabeza, en la Zona Hotelera, y que se decía era el novio de su hija Lorena Martins, quien extrañamente desapareció del país a unos días de los hechos. El joven extranjero, que en realidad tenía tres distintas identidades, fue ejecutado al más puro estilo narco y con el sello característico de los cárteles de la droga la madrugada del 15 de marzo de 2004. Oyarbide Martins fue denunciado por pagar coimas a funcionarios judiciales y policiales. Un testigo habría señalado que el juez Oyarbide recibía dinero de Martins a cambio de protección para sus locales nocturnos. Locales que le otorgaban ganancias que rondaban entre los 6000 y los 7000 pesos por noche (en los años ‘90). Por ese raro voyeurismo que suelen compartir los espías, el boliche The One tendría instalado un sistema de televisión donde se filmaban los encuentros sexuales de sus habitués. Los videos de esos encuentros tenían un claro destino: extorsionar a los clientes. Matar al Coronel A Martins también se lo culpa de asesinar al jefe de estado mayor de seguridad de Benito Juarez, Coronel Wilfredo Flores Saucedo, para encubrir las acciones del cartel de Sinaloa en Cancún, según afirmó el periodista e investigador Renán Castro Madera. Raúl Martins, aquel del Larroudé campeón. El petiso iba siempre por afuera y la verdad, jugaba muy bien. Los que lo vieron saben que la llevaba atada. Que la escondía bajo la suela. Pero no sabían que en realidad escondía tantas cosas. |