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Federación de Entidades de Fomento y Organizaciones Libres del Pueblo de Quilmes |
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Solo los hechos dan fe a las palabras |
| Editorial | ||
| Una tierra que se traga sus hijos (*Por Andrea Frade) |
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Candela no es una herida nueva. Es apenas, la herida de hoy. Tras la imagen de esa niña que todos nos preguntamos donde está –porque en algún lugar está- está la cara de decenas y decenas de niños, adolescentes y adultos que un día dejan de existir en el plano de la realidad para pasar a revistar en las tinieblas del proceso más traumatizante que puede sufrir la sociedad: la desaparición de sus integrantes.Candela es Candela porque Jorge fue López, Florencia fue Penacchi, Miguel fue Bru y tantísimos anónimos que un día dejaron de ser noticia, confluyeron en un nubarrón tenebroso que es, hay que insistir, un fenómeno inexplicable: Argentina es una tierra que traga sus hijos, fagocita destinos, y se los deglute en medio de un discurso oportunista que marcó el límite de la existencia de la categoría del “desaparecido” en 1983, allende el cual esa palabra, curiosamente, desapareció en su pronunciación con tiempo real.Hay una frontera. Hay fuerzas que la custodian. Hay responsables de la tarea de esas fuerzas que la custodian. Hay responsabilidades que se incumplen y hay, por cierto en demasía, “Impunidad para todos.”Candela es hoy un alma que clama respuestas. Las decenas y decenas de muchachas que un día se convierten en sombras bajo las redes de trata, no tienen quien permita los pañuelos por ellas. No tienen Justicia. No tienen cuadros que se bajen de ninguna pared. No tienen ministro que las invoque, luche por ellas, ponga fin a la tragedia que desangra la identidad de una Nación que no puede llamarse tal si no puede –siquiera- dar cuenta del paradero de quienes la integran.Narcotizados por un discurso sintético y reiterativo que contempla la categoría “Derecho Humano” solo en un tiempo pasado, vamos perdiendo la noción de nuestra impotente hipocresía y de la infinita perversión y cinismo de quienes se embanderan con lo que no practican.¿Acaso la desaparición de Candela no es una desaparición forzada?¿Acaso la de Jorge López tampoco lo fue?Si alguien puede trazar una sola diferencia que justifique no considerar 'desaparecidos' a Candela, Jorge, Florencia, Maria, Miguel y los más de mil argentinos que en éstos últimos tres años fueron tragados por ésta tierra y sobre quienes bailan solas las balanzas de una Justicia abstracta, que tire la primera piedra, festeje el primer voto, cante rock o diga zonceras |