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HABRÍAN ATACADO CON POSTAS DE GOMA A TRAVESTIS
A los tiros en la ruta del sexo

Mirella denunció que fue herida en la noche del miércoles. El
ataque lo habrían formulado tres sujetos que se movilizaban en
un Fiat Palio gris.

Digamos que se llama Mirella. Nombre de fantasía, ya que el que
figura en sus documentos es Carlos. Llegó a la redacción de
Infosur pintada para matar. Morocha, con labios gruesos y
piernas del mejor del futbolista, Mirella dijo tener “miedo”.
Mucho. Ella trabaja por las noches en la denominada ruta del
sexo, del lado de Berazategui. Territorio de la cuestionada
comisaría primera.
Mirella tiembla cuando habla. Eso que está acostumbrada a
clientes “que piden de todo”. De a poco se levanta una falda tan
corta como el top que usa. Y muestra una herida. El cronista no
es especialista en balística, pero sospecha que los dichos de
Mirella no son inventados. Al menos no todo.
“Anoche – por el miércoles – unos tipos en un Palio gris tiraron
a mansalva con balas de goma”, dijo. No sin antes pedir que no
se revelara su verdadera identidad y rogando no ser
fotografiada.
Entrar en el mundo de la prostitución es meterse en un mundo
cruel. Los dichos de Mirella lo confirman. Después del supuesto
ataque, perpetrado por tres sujetos, uno de ellos con “barba
candado”, tuvo que seguir trabajando. Sobre lo más alto de sus
morrudas piernas y en el glúteo izquierdo, Mirella muestra una
herida redonda y profunda. No es difícil pensar que provinieron
de una posta de goma. Así “atendió a varios clientes”.
Ella dice que no fue la única herida, pero el resto de las
“chicas” no quisieron “ni hablar” del tema.
-¿Sospechas que fueron policías?, le preguntó el cronista.
Ella dijo que sí, pero sus dichos no terminan de convencer.
-¿Pudo haber sido parte de una interna en la ruta?
Dijo que no.
¿Entonces quienes fueron?
- Tres tipos, uno con barba candado que andaban en un Palio
gris, respondió.
No es la primera vez que travestis son atacados por desconocidos
en la zona donde supuestamente ocurrió esta agresión. Hace tres
años, uno de ellos fue herido y trasladado al hospital producto
del brutal ataque a tiros de un grupo de “discriminadores”. No
está claro, si este es un caso similar.
Mirella no quiere hablar mucho de los “costos” del trabajo en la
ruta. “Yo necesito trabajar, anoche no tenía un peso y así
herida, tuve que aceptar clientes”, dijo. Sin embargo, apenas
asiente con la cabeza cuando se le pregunta si le cobran. “Algo
de eso hay”, dijo para salir, con su caminar tambaleante por la
ruta 36. Ahora es de día, volverá a la noche, a seguir
“prestando servicios” y peleando por “seguir viva”.
LA OTRA DENUNCIA
En tanto, estaría siguiendo su curso judicial la denuncia que
oportunamente realizó una trabajadora sexual por el supuesto
cobro de coimas para “tener parada” en la zona. Aunque se supo
que Asuntos Internos, por expresa orden de altas autoridades del
ministerio, habría solicitado un informe sobre la publicación a
la jefatura departamental que comanda el comisario mayor Otero.
Se desconoce si hubo respuesta y cuál fue el contenido de la
misma. |