Un edil de Formosa fue detenido por permitir aterrizar, en su
campo, aviones con cocaína
La
historia pareció diluirse en los calores de fin de año. El 18 de diciembre,
la Gendarmería secuestró 701 kilos de cocaína en Formosa. La cantidad era un
récord provincial: nunca se había encontrado tanta cocaína en la región. El
hallazgo fue en Estanislao del Campo, un pueblo a 140 kilómetros de la
capital provincial. Aquella noticia olvidada ahora podría convertirse en
escándalo. Por el cargamento fue detenido el concejal justicialista Héctor
Palma, a quien sus compañeros de trabajo tildaron como un hombre “del riñón
del gobernador Gildo Insfrán”.
El 15 de diciembre un grupo de lugareños vio que dos avionetas aterrizaban
en medio del monte. Llamaron a la Gendarmería y tres días más tarde
acompañaron a los hombres de verde hasta el lugar del hallazgo. La zona era
de monte cerrado. Para entrar, los baqueanos suelen ponerse un guardamonte;
una especie de pernera de cuero que protege las piernas y parte del caballo.
En el lugar que los campesinos habían señalado la vegetación hacía un corte
abrupto: era una pista de aterrizaje de 600 metros de largo por 60 de ancho.
En uno de los extremos los dos pequeños aviones Cesna esperaban para volver
a despegar.
“La pista tenía al menos un año de antigüedad. Para hacerla se tuvo que usar
maquinaria pesada. La zona es tan impenetrable que si no hay una senda no se
puede ni entrar”, confió a Miradas
al Sur una fuente que
sigue la causa de cerca.
Cuando los gendarmes volvieron con la orden de allanamiento, el lugar ya
estaba vacío. Los aviones habían despegado y en los alrededores del campo no
parecía haber nadie. La patrulla entró a la pista. En uno de los costados
había una huella. La siguieron hasta el monte y se toparon con varios
paquetes disimulados entre la vegetación. La droga se valuó en veinte
millones de pesos, pero los precios son siempre relativos: en Europa, una
cantidad similar puede venderse por unos cuarenta millones de dólares.
El
dueño. A Héctor Hugo Palma
sus amigos le dicen Palmita.
Hasta el hallazgo, el ahora detenido viajaba de un lugar a otro vendiendo
libros y dedicaba la mayoría del tiempo a su segunda pasión: la política. De
la mano del intendente local, Roque Zarza, Palmitase
ganó un puesto como concejal en la pequeña localidad de cuatro mil
habitantes. Ambos son considerados como incondicionales del gobernador Gildo
Insfrán. “La noticia de que está involucrado sorprendió porque hacía una
vida austera. Andaba en una camioneta Partner de carga y tenía ese campo de
450 hectáreas. No se le conocía otra riqueza”, contó un vecino de la zona.
“Ahora hay rumores de que le pagaba el sueldo a varios. Y de que había
traído gente de las comunidades de acá cerca para hacer la pista”, agregó.
En rigor, el campo donde está la pista no era suyo sino de su abuela, que en
los últimos años fue desplazada del campo y se convirtió en una especie de
linyera que deambulaba por el pueblo, hasta que los propios vecinos la
rescataron.
El jueves pasado se supo que el concejal, su hermano y uno de sus primos
fueron detenidos en una localidad del interior de Corrientes, a cien
kilómetros de la capital. Desde allí Palma se había comunicado varias veces
con sus allegados y con sus abogados de Corrientes y de Formosa. Recién se
enteró que sus conversaciones estaban siendo monitoreadas cuando la
Gendarmería lo encontró.
La noticia trascendió el jueves, cuando Palmita se
negó a declarar frente el juez de la causa. En los medios locales se
especula con que su defensa va a decir que la pista estaba pensada para
carreras de caballos, y que el edil no sabía que allí solían aterrizar
aviones. Por lo bajo, los allegados al detenido se hicieron correr el rumor
de que si lo dejaban solo, Palmita podría
hablar y desatar una crisis aún más grave. “Ni siquiera juntamos el valor de
una camioneta 4x4 para pagarle a los abogados”, se quejan sus amigos.
El detenido, mientras tanto, sigue cobrando su sueldo como concejal.
“Tenemos elementos para suspenderlo mientras dure la investigación, estamos
en receso hasta marzo”, dijo a Miradas
al Surel concejal Diego Dos Santos, el único opositor de la localidad.
“Yo pedí una sesión extraordinaria y el intendente nunca respondió”, se
quejó. No es muy difícil reunir a todo el concejo: son cuatro ediles y uno
de ellos está preso.
Volaré. El
gobernador Insfrán está en el poder desde 1987. Primero fue vicegobernador
de Vicente Joga, su mentor político. En 1995 se consagró gobernador y desde
entonces fue reelegido de forma indefinida. No es la primera vez que
dirigentes ligados a su gobierno quedan implicados en casos de narcotráfico.
El primer escándalo que unió narcotráfico y política en su provincia es de
2002. A finales de ese año la policía secuestró una camioneta con 270 kilos
de marihuana. Adentro iban dos hombres que trabajaban para un diputado
provincial oficialista. Por el caso fueron condenados los dos choferes –uno
de ellos recibió la pena de seis años- y el jefe político de ambos salió
indemne.
Varios casos similares terminaron con causas cerradas, pero las sospechas
nunca dejan de colarse en la vida política local. En el conflicto de los qom
de la comunidad La Primavera con una familia de la zona, varias fuentes
hablaron de la existencia de una pista de aterrizaje clandestina que frenaba
cualquier posibilidad de atender los reclamos indígenas. Felix Díaz, el
cacique de la comunidad que encabeza una protesta en Buenos Aires, evitó
hablar del tema. “Se tiene que encargar la Justicia. No puede ser que
nosotros tengamos que arriesgar nuestra integridad física hablando del
asunto”, dijo Díaz a Miradas
al Sur.
Los vuelos clandestinos y el tráfico por tierra a través de la frontera con
Paraguay son parte de la vida cotidiana en la región. “La zona crítica está
entre Pozo de Tigre y Estanislao del Campo. Generalmente, aterrizan en esos
lugares. También hay pistas en el Chaco y el norte de Santa Fe. Antes venían
desde Paraguay y cruzaban la frontera con cigarrillos y contrabando de todo
tipo. Luego empezó a llegar marihuana. Y ahora esto. Nunca vimos tanta
cantidad de cocaína en la zona”, dijo una fuente de una fuerza de seguridad,
que pidió mantener el anonimato.
Desde el año pasado los cielos de la región son monitoreados por un radar
instalado en Resistencia, provincia de Chaco. Tiene un alcance de 400
kilómetros a la redonda, pero en determinadas zonas los aviones pueden pasar
desapercibidos. Los investigadores creen que en el caso de los 701 kilos
pasó algo así.
“El radar que tenemos detecta cualquier tipo de vuelo, emita señal o no.
Pero a esa distancia, si vuela muy bajo no hay posibilidad de hacerlo”,
explicó a Miradas al Sur el
Comodoro Nelson Barrionuevo, jefe del Centro de Vigilancia Aeroespacial de
Resistencia. “El de Posadas todavía no funciona. Posteriormente se va
colocar una línea de radares en toda la frontera y va a ser imposible
esquivarlos”, dijo.
Mientras tanto, los investigadores tienen sus esperanzas puestas en algo
mucho más primitivo: en que el concejal detenido se sienta abandonado por
los suyos y cuente todo lo que sabe. MIRADAS AL SUR. 16 ENERO 2011.