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. Su madre la buscaba desde hace un año. Denunció que había sido
captada por una red de trata para ser explotada sexualmente y
llegó hasta la presidenta Cristina Fernández. Hace unos días la
chica se presentó en un destacamento de Gendarmería.
Por Mariana Carbajal
Jacqueline Andines no quiere
volver a La Rioja. Tiene mucho miedo. Se le nota en
la mirada. Y en lo que prefiere callar. Esta
adolescente, de 19 años, está bajo el resguardo de
la Oficina de Rescate y Acompañamiento de Personas
Víctimas de Trata, del Ministerio de Justicia, desde
que, hace una semana, apareció en el partido de La
Matanza. Hace un año que su madre, María Anahí Ruiz,
la buscaba y había denunciado que había sido
“chupada” por una red de tratantes para ser
explotada sexualmente. Incluso, Ruiz llevó su
desesperación –ante la prolongada ausencia de su
hija– a la presidenta Cristina Fernández. Jacqueline
se presentó el 9 de febrero por sus propios medios
en una delegación de Gendarmería Nacional, en la
localidad de Virrey del Pino, cuando se enteró por
vecinos de la casa en la que estaba viviendo que la
estaban buscando por el barrio a partir de una
denuncia anónima que había recibido la madre. Además
de la Oficina de Rescate, la están acompañando
especialistas de la Fundación María de los Angeles,
que preside la madre de Marita Verón, Susana
Trimarco, entidad que se había presentado como
querellante en la causa judicial abierta en La Rioja
por la desaparición de la chica.
En enero fueron rescatadas en
distintos procedimientos realizados por fuerzas de
seguridad, con la presencia de la Oficina de
Rescate, 17 mujeres víctimas de trata para
explotación sexual en diversos puntos del país,
según informó el organismo. A lo largo de 2010,
fueron 376 las mujeres liberadas. Y desde que la ley
contra la trata entró en vigencia, en 2008, hasta la
actualidad, en total se rescataron 744 mujeres de
burdeles y VIP y 433 personas más, la amplia mayoría
varones, víctimas de trata para explotación laboral,
de acuerdo con las estadísticas oficiales a las que
accedió Página/12.
Una noche de enero de 2010, Jacqueline, que en ese
momento tenía 18 años, salió a bailar con un vecino
del barrio Virgen del Valle, en las afueras de la
ciudad de La Rioja, donde vivía con su madre, y no
regresó nunca más. Desde entonces, y hasta la semana
pasada, su familia no había tenido noticias suyas.
Jacqueline no se había llevado documentos ni ropa.
En su casa quedaron sus dos hijitos, de 4 y 2 años.
La Fundación que dirige Trimarco se constituyó como
querellante en septiembre, al entender que en el
expediente había elementos que indicaban que se
trataba de un caso de trata de personas, y para
fortalecer el reclamo de la madre, que sentía que no
se la escuchaba en los tribunales riojanos.
Jacqueline, finalmente, se presentó espontáneamente
ante un destacamento de Gendarmería, que estaba
realizando tareas de inteligencia en el barrio para
dar con ella a partir de información recibida en
forma anónima por su madre en los últimos días.
Según pudo saber este diario, la muchacha se
encuentra en buen estado de salud.
Intervino el Juzgado Federal N0 2 de Morón, donde
brindó una breve declaración el 14 de febrero. Pero
el expediente pasó luego al Juzgado Federal de La
Rioja, que llevaba adelante la investigación por la
desaparición de la adolescente. De todas formas,
fuentes de la Oficina de Rescate y Acompañamiento
dijeron a Página/12 que no creen que pueda declarar
en La Rioja pronto, dado que no está en condiciones
emocionales para prestar declaración testimonial y
rememorar las situaciones vividas en el último año,
en el que habría estado encerrada en distintos
burdeles, al parecer, situados en más de una
provincia. No está claro todavía cómo pudo zafar de
la red que la habría reclutado, dado que no ha
querido brindar información al respecto, por temor a
represalias sobre ella o su familia.
El rostro de Jacqueline fue difundido en
transmisiones televisivas de Fútbol para todos,
luego de que la madre se movilizara e hiciera llegar
su reclamo a la propia Presidenta, al acercarse en
un acto oficial organizado por el gobierno riojano,
en el que participó la mandataria a mediados del año
pasado. Aún Jacqueline no se encontró con su
familia, que se halla en La Rioja, también temerosa
por represalias que pudieran sufrir de parte de
quienes la habrían tenido secuestrada. Se evaluará,
oportunamente, dijeron fuentes de la Oficina de
Rescate, si los miembros de la familia ingresan a un
programa de protección de testigos.
Desde que desapareció la adolescente, el 8 de enero
de 2010, su madre recorrió distintos mostradores,
tanto de la policía provincial como de la Justicia
para pedir que buscaran a su hija, pero según contó
Ruiz, lo único que recibió fueron evasivas. Aunque
denunció su desaparición al día siguiente de ver a
su hija por última vez, el caso llegó al Juzgado
Federal de La Rioja recién el 16 de abril de 2010.
Desde mayo, la mujer, de 38 años, que sola mantiene
a sus siete hijos y los dos nietos, hijos de
Jacqueline, organizaba marchas por las calles del
centro riojano, con carteles que pedían ayuda para
encontrar a su hija mayor. En su barrio, denunció,
otras adolescentes habían desaparecido,
presuntamente secuestradas por tratantes con fines
de explotación sexual.
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