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Lucía Tosi Cilley se había
ido a vivir a Guangzhou , en China, con su padre, Juan Carlos Tosi
en 2009. Tras desaparecer en octubre de ese mismo año, se confirmó
su muerte la semana pasada.
De acuerdo a lo que publica “El diario 24”, Lucía había desaparecido
el 27 de Octubre luego de una reunión con amigos por lo que se había
iniciado una campaña internacional para su búsqueda en la que la
Cancillería Argentina participó.
Pero, ante la inacción de la policía local, el hombre inició una
búsqueda por su propia cuenta, la que incluyó el contacto con gente
de la mafia china y traficantes de drogas.
Sin embargo, éstos le negaron que Lucía haya estado con ellos. “Juan
Carlos en un principio se contactó con la mafia china. Al cabo de un
tiempo le dijeron que ellos no la tenían. La podría tener la mafia
nigeriana, o los árabes. Hay informes de que están comerciando con
personas allí” había comentado Deborah Cilley, la madre de la joven.
La primera pista que siguieron fue la de la salida con sus amigos.
En teoría, Tosi se iba a encontrar con una peruana, identificada
como Estefanía y que fue registrada por las cámaras de seguridad del
subte local con Lucía, horas antes de su desaparición.
Según Estefanía, la argentina se iba a encontrar en una cita a
ciegas con un centroamericano en Nanhai, localidad donde la
prostitución y la droga son corrientes.
Pero el padre tuvo acceso a la computadora y se dio con que se iba a
encontrar con un nigeriano vendedor de marihuana y cocaína. Pero,
para pesar de Juan Carlos Tosi, el africano se fue del país.
"Por el celular de ella también se pudo saber que se iba a encontrar
con este nigeriano; hay mensajes de texto que lo prueban, pero
después de desaparecer, se apagó y sólo diez días después se volvió
a prender; es todo lo que sabemos", explicó Cilley.
El celular de Lucía Tosi Chilley se apagó a las dos de la madrugada
del 28 de octubre del 2009, en en Nanhai, “diez días después el
celular vuelve a encenderse unos segundos, y envían un mensaje de
texto a un ciudadano chino. Pero no tenemos ningún informe de la
policía china, no sabemos si contactaron a esta persona o no.
Prometieron ocuparse, pero no hay nada que nos diga que la están
buscando", dijo indignada Deborah.
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Solo los hechos dan fe a
las palabras |
Desaparecidos en democracia
CONTINUA EL TRABAJO SOLIDARIO ENTRE LA
FEDERACION ENTIDADES DE FOMENTO DE QUILMES. EL
FORO DE SEGURIDAD DE QUILMES Y OTRAS
ORGANIZACIONES
Búsqueda de personas desaparecidas en
democracia: El caso Lucia Tosi
Continuamos con la campaña de rescate de
personas desaparecidas en democracia llevada a
delante desde la Federación de Entidades de
Fomento y Organizaciones Libres del Pueblo de
Quilmes, el Foro Municipal de Seguridad de
Quilmes, la Defensoría del Pueblo de Quilmes,
la Universidad de Quilmes Ciencias Sociales,
Asociación Civil La Casa del Encuentro y la
Asociación Civil Las Diversas de la provincia de
Santa Fe.
Jesica Belén Ferro desaparecida en democracia.
Desaparecida en China: ¿Dónde está Lucía Tosi?
Lucía
Tosi tiene 22 años y desapareció en China el 27 de
octubre pasado. Había viajado para radicarse junto a su
padre, un argentino empresario del cuero, en la ciudad
de Guangzhou. Juan Carlos Tosi la busca desesperadamente
con ayuda de la embajada argentina. Pero la policía se
mueve lentamente y el propio Juan Carlos se lanzó a una
búsqueda frenética que lo llevó a contactarse con
líderes mafiosos para recuperarla. Todas las pesquisas
apuntan a la mafia africana de esta ciudad. ¿Dónde está
Lucía?
La argentina Lucía Tosi Cilley, de 22 años, desapareció
en la ciudad china de Guangzhou el 27 de octubre pasado.
Su familia cree que la secuestró la mafia africana que
opera en la ciudad.
A Lucía Tosi Cilley se la tragó la tierra. “Mi hija
desapareció, así de simple. Salió a cenar un 27 de
octubre a la tarde y no regresó más”, aseguró Juan
Carlos, su padre.
Lucía es argentina y tiene 22 años. Había viajado a esta
ciudad del sur de China a instancias de su padre, que
deseaba alejarla de las drogas y las “malas compañías”
que frecuentaba en Argentina. Él creyó que en China, un
lugar en el que hay pena de muerte para los traficantes,
su hija estaría alejada de las drogas. Se equivocaba.
Juan Carlos reconoce hoy que el poco diálogo que tenía
con su hija le impidió darse cuenta de que al poco
tiempo de llegar a China ella buscó la forma de
proveerse de droga y se relacionó con “gente peligrosa”.
Desde las seis y media de la tarde del 27 de octubre
nada se sabe de ella. “Salió a comer y su teléfono
celular dejó de funcionar después de las doce de la
noche de ese día. Como a la mañana siguiente no había
regresado, a la tarde fui a la policía a hacer la
denuncia de su desaparición, a una comisaría que está
cerca de las grandes discotecas y donde la mafia de los
nigerianos comercia sus drogas con total anuencia
policial”, asegura Juan Carlos.
El padre de Lucía hizo la denuncia y se encontró con una
burocracia que lo desesperó. La policía esgrimió primero
causas jurisdiccionales y luego falta de personal. La
buscaron poco y nada.
Juan Carlos recurrió a la embajada argentina en Beijing
y tras la mediación diplomática logró que una
dependencia policial cercana a su domicilio recibiera la
denuncia.
Tras una semana y media la policía pudo acceder a las
cámaras del subte y reconstruir el periplo de su
desaparición. Allí se vio el encuentro con Estefanía,
una amiga peruana con la que habló un rato largo, pero
no el encuentro con la persona que finalmente, según lo
que cree la familia, la haría desaparecer.
“Allí comenzó una pesadilla que no termina todavía. Por
consejo de la embajada Argentina en Beijing, le brindé a
la policía local toda la información sustancial que
disponía, ya que habíamos podido quebrar la clave de la
laptop de mi hija y entrar en todos sus chats y correos
electrónicos confidenciales. También a la lista de sus
amigos, con teléfonos y nombres que yo cuidé mucho por
ser los caminos a mi hija. Había un nigeriano que le
proveía la marihuana y que le ofrecía siempre nuevas
drogas más excitantes. Fue mi principal sospechoso y
llegué a comunicarme con él porque tenía su teléfono.
Por supuesto él negó conocer a mi hija a la que en los
chats hasta le ofrecía matrimonio, y después se
desprendió de la memoria de su teléfono”, rememora Juan
Carlos, quien además asegura que esta persona le
insistía a Lucía para que fuera a su casa a probar
heroína.
El padre de Lucía perdió el contacto con el único
sospechoso y la policía no se molestó en buscarlo para
indagarlo. Cuando las autoridades le dijeron no podían
hacer mucho más ya que tenían en su haber los
expedientes de más de 100.000 personas desaparecidas,
Juan Carlos decidió salir a buscar a Lucía por sus
propios medios.
Este empresario del cuero conocido por toda la comunidad
argentina residente en China revolvió cielo y tierra y
logró contactar a un grupo de líderes de la mafia de la
ciudad. “Visitamos a fuertes capo mafias relacionados
con un amigo próximo chino, los que durante unos días se
dedicaron a ver si mi hija estaba dentro de las chicas
occidentales que tienen presas en los prostíbulos, pero
me contestaron que la mafia china no la tenía, y que
ellos no se metían con la mafia negra que era muy
numerosa y muy fuerte y ocupaba varias ciudades. Yo
tenía el presentimiento que la amiga peruana de mi hija
que decía no saber nada mentía y que sabía más de los
que nos decía. Sabía también que el nigeriano proveedor
era la pieza central, pero no lo podía localizar. A todo
esto tres videntes de Buenos Aires, me decían
separadamente que Lucía estaba viva retenida en alguna
parte, muy drogada y posiblemente siendo usada en la
prostitución (…) y que nos apuráramos porque todavía
Lucía estaba con vida pero en muy mal estado”, asegura
Juan Carlos, quien lamenta que Estefanía, la amiga de su
hija, regresase a Perú sin haber dicho “todo lo que
sabe.”
Este padre desesperado trató de contactar a la mafia
africana (que se cuida de vender drogas a los turistas y
no a los chinos para evitar las penas más altas y que
está involucrada con la prostitución) pero el ambiente
es muy peligroso y no pudo dar con jefes que lo
orientaran en sus pesquisas. Todos los días sale a pegar
afiches con el rostro de su hija y sus señas
particulares en bares y negocios, esperando que alguien
le de alguna información a cambio de recompensa.
Ahora la policía considera el caso como una causa penal
y gracias a eso se espera que se mueva más activamente.
Aunque aún no vio resultados concretos, Juan Carlos
confía y espera que el caso cobre trascendencia
internacional para lograr una mayor presión diplomática
sobre la búsqueda. “Somos un grupo pequeño de argentinos
que estamos buscando a Lucía. Nuestra embajada quedó
atada a sus papeles y formularios y reclamos
diplomáticos que las autoridades locales desoyen
olímpicamente. Solo queda la actividad privada a nuestro
cargo. Asumir los riesgos y entender que estamos
completamente solos”, se lamenta.
Este hombre que se siente culpable por la suerte de su
hija pide esesperadamente que alguien lo ayude a
encontrarla. “Estoy solo, tengo 68 años y una hija, la
única nena, perdida. Se que está en malas manos, se que
está sufriendo, sé que posiblemente la pierda o que
cuando la encuentre pueda estar destruida, sé que no
tengo el dinero suficiente para comprarla, que no tengo
las armas para rescatarla y que tengo a la policía en
contra, defendiendo al enemigo. La tarea parece
imposible. La depresión me araña la carne todos los
días...”
Lucía Tossi Cilley vivió en Chascomús, donde estudió en
la Escuela Media, y hoy está desaparecida en China, su
lugar de residencia junto a su padre. En la ciudad, su
madre cuenta un caso desesperante.
Débora Cilley es la chascomunense cuya hija Lucía Tossi
Cilley, se encuentra desaparecida desde el 27 de octubre
pasado en China, donde la joven de 22 años vivía con su
padre. Lucía una persona con amplias relaciones en
Chascomu, donde terminó la escuela primaria (sus últimos
dos años) y realizó toda la secundaria, en la Escuela
Media Nro. 1. Hasta hace sólo dos años.
Su mamá, integrante de una arraigada familia
chascomunense,
¿Cómo te enterás de la desaparición?
Me avisa por teléfono Juan Carlos, el papá de Lucía. No
lo podía terminar de entender. Ella salió a encontrarse
con amigas, pero no volvió. El papá se preocupó porque
no le llamó por teléfono, y más cuando quiso comunicarse
con su celular y estaba apagado.
Imagino que debe ser muy desesperante vivir todo esto
desde tan lejos…
Es insoportable, porque no puedo hacer mucho, tengo que
esperar la comunicación con Juan Carlos, todos los días.
Pero se como madre que Lucía está en algún lugar, y
necesita ayuda para salir de ahí. Ella se fue para
volver, dejó todas sus cosas…
¿Por qué fue Lucía a China con su papá?
A Lucía le gusta mucho el comercio, estaba estudiando
Comercio Exterior en la UADE. Surgió esta posibilidad
porque su papá tiene su empresa allá, justo había
cumplido los 21 años… ahora ella habla correctamente el
chino, y estaba pensando en estudiar árabe, porque le es
muy útil.
¿Tuviste novedades de último momento?
Sí, me acerqué a Cancillería para hablar con la
encargada del Departamento de argentinos en el exterior,
que es la señora Beatriz Bosquy, y allí me informaron
como era la situación de un extranjero en China, y de
cómo se puede llegar a que empiecen allí una
investigación, porque a nosotros nos preocupaba mucho el
que haya pasado tanto tiempo de la desaparición y que no
se iniciara la investigación. Me dijeron que el cónsul
argentino allá se iba a encargar de hablar con el poder
político de la provincia donde Lulu vive para que
empiecen.
Es todo muy distinto allá…
Cuesta entenderlo. Nos hemos dado cuenta con esto que la
situación de los extranjeros no es fácil. A ellos no les
interesa cuidar o moverse tanto por el occidental, no es
un tema de un país u otro. Por suerte hoy a la mañana me
avisaron de Cancillería para confirmarme que el cónsul
se reunió con el jefe del buró de seguridad pública de
esa provincia, y así se dispuso que el caso pasara a
“Criminal”, porque estaba como personas extraviadas.
Ahora participa en la búsqueda, con allanamientos y
pinchadura de teléfonos, la policía criminal.
Esa es una gran noticia…
Sí, porque sabemos que la vamos a encontrar. Tenemos una
gran fe en eso, tanto el papá como yo desde acá. Ahora
hay que esperar.
¿Lucía vive allá con su papá?
Sí, todos los días viajan juntos a la empresa, ella se
quiere desarrollar en el comercio.
¿Cómo llega el papá a pensar en el mundo de las drogas?
Mi ex marido entró en la notebook de Lucía, y así se
termina de volver loco, porque descubre sus cosas
privadas. Lo que sí sabemos es que Lulu salió para
volver. Aunque nos haya mentido en lo de ir a cenar con
una amiga, ella no vuelve porque no puede, de eso
estamos seguros. Estaban todas sus cosas y tenía citas
con otras amigas para los días siguientes.
El diario capitalino “Perfil” publicó una nota basada en
una entrevista al padre de la joven, Juan Carlos Tosi,
sobre el tema en su edición del domingo, en la que
señaló que “… las comunicaciones de Lucía daban pistas y
conectaban con una amiga peruana, Estefanía. Tosi no
recuerda el apellido, pero asegura que la Policía la
identificó. Cuando vio los videos de seguridad del
subte, Tosi y las autoridades observaron que su hija se
encontró con Estefanía poco antes de desaparecer. Lucía
y Estefanía mantuvieron una larga conversación. Después,
según una confesión de la peruana, Lucía fue a una cita
a ciegas con un centroamericano, en la localidad de
Nanhai, uno de los centros de prostitución y drogas en
el sur de China. Tosi desconocía ese dato pero se enteró
recientemente que la mafia africana operaría negocios
clandestinos y aguantaderos. Según las conversaciones
del chat, Lucía se quería encontrar con un nigeriano que
le había ofrecido heroína y le proponía que fuera a su
casa a probarla. Además, le había propuesto matrimonio.
Estefanía, sin embargo, aseguraba que la cita era con un
centroamericano. En la agenda de Lucía, el empresario
encontró el número de celular del nigeriano y lo llamó.
Le pidió que le devuelva a su hija: dijo desconocerla.
Entregó sus datos a la Policía y los uniformados
aseguraron tenerlo controlado. Pero no dijeron si lo
habían interrogado. Entre tanto, Estefanía abandonó
China y regresó a Perú”. Gentileza : Observador global.
Fm Volver 95.3 Chascomùs.
Cualquier información adicional
comunicarse con la Federaciòn de Entidades de Fomento y
Organizaciones Libres del Pueblo de Quilmes. Osvaldo Cel
15-57162348 info@federacionentidades.org.ar,
Universidad de Quilmes, Ciencias Sociales, Sergio
4365-7120, 4365-7100-int 255. Foro Municipal de
Seguridad de Quilmes. Anibal Cel 15-499-85013.
Defensoria del Pueblo de Quilmes Miguel 4224-1451/ 9660.
Cel.15-62714102- Asociación Civil La Casa del Encuentro
4982-2550 155938-4357 lacasadelencuentro@yahoo.com.ar o
la Asociación
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