Federación de Entidades de Fomento y Organizaciones Libres del Pueblo de Quilmes

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Desastre ambiental en Quilmes

Buenos Aires, (ANSud.com) - Los metales se oxidaban. Los estéreos en los automóviles se descompaginaban. Las mejores heladeras no funcionaban más de 6 meses. Las llaves se ennegrecían. Las rejas se desvencijaban. Los caños de gas y electricidad se pinchaban. La corrosión deglutía los techos de chapa.
 

Ningún guionista se fijó en ellos, pero los vecinos de Quilmes Oeste protagonizaban una película de ciencia ficción. En la avenida Camino General Belgrano y su intersección con la calle 822, la polución que provocaba la pastera Massuh se cernía sobre los electrodomésticos y mobiliarios de los habitantes.


Pero al deterioro en los aparatos e instalaciones, le sucedieron varios desbordes del zanjón que separa a la planta del barrio, a causa de la sedimentación y estancamiento de agua que producían los desperdicios. Y a la incontinencia acuífera del pequeño canal, sobrevino lo peor: la contaminación enfermaba de muerte a las personas.


 

Papel, en cantidades industriales
Detrás de las paredes. Las pilas de rollos de papel que la empresa descarta.

Los desechos que la empresa despedía marcaban el futuro de sus víctimas. Lentamente, la basura industrial facturaba desde problemas bronquiales hasta cáncer de estómago. Los lugareños formaron una comisión y discutieron la posible solución. Sin embargo, la dilación de los tiempos y el desgaste físico y anímico inclinaban la balanza en favor de Massuh.

 


ANSud.com
recorrió la zona y conversó con los vecinos. Entre el hedor y el espanto de los quilmeños, rugían las máquinas y escupía dioxinas la chimenea. Bajo la angustia y el quebranto de familias enteras, la impotencia y la resignación ante la desprotección política que soporta la falta de controles.

Olor a huevo podrido

El sol freía el asfalto en la esquina de Camino General Belgrano y la Avenida 12 de Octubre. El presidente de la Federación de Entidades de Fomento (COENFO), Osvaldo Tondino, esperaba a ANSud.com dentro del buffet de la estación de servicio.


Enseguida, Tondino detalló las sensaciones que experimentó cuando conoció la problemática en que Massuh sumergía a los vecinos. En este sentido, explicó que el olor a huevo podrido “era infernal”, y tras enumerar los perjuicios que provocaba la planta sobre las instalaciones, dijo que en su organización se preguntaban “si esto pasa con el metal, qué pasara en los cuerpos de las personas”.


COENFO detectó que “había un alto nivel de gente enferma” alrededor del predio de la pastera. En la misma dirección, Tondino precisó que “la contaminación se produce en forma de hongos”, y argumentó que los gases que las chimeneas vierten al cielo dibujan una parábola y caen fuera de Massuh.


Asimismo, la federación que preside presentó cargos contra la empresa en la Justicia. Sin embargo, aclaró que “la idea no era hacer un planteo trosko para erradicar la pastera y que los trabajadores quedaran en la calle”. Representados por el abogado ambientalista Gonzalo Permuy Vidal, los vecinos pidieron que la pastera eliminara las causas que impactaban nocivamente en el medioambiente.


El juez en lo Contencioso Administrativo Nº 1 de La Plata, José Luis Arias, falló el último 23 de mayo a favor de la comunidad. El veredicto intimaba a Massuh para que procesara los desechos y disminuyera el riesgo de contaminación. Pero tras un breve interregno en el que la pastera ajustó las clavijas, el potente olor volvió a flotar en el aire.
 

 

Sánchez y Tondino luchan contra Massuh

Sánchez muestra su ennegrecido juego de llaves. Tondino observa.

Ya sobre la calle 822, el cronista de ANSud.com sentía que le picaba y se le resecaba la garganta. Preguntó, además, si el olor que percibía correspondía a los desperdicios industriales de Massuh. “No sé qué sentís vos, yo ya no siento nada porque estoy acostumbrado”, le respondió Luis Sánchez, que vive frente al predio de la pastera.

 


Sánchez relató también que, tras los reclamos vecinales, la empresa “mezclaba los desechos químicos con fragancias francesas y el aire se llenaba de olor a desodorante”. “Pero a mí qué me importa: cambian el perfume pero la contaminación sigue igual”, aseveró.


Los vecinos acreditan más de 30 años de inyecciones gaseosas insalubres sobre sus cuerpos. El daño sobre la vegetación y la fauna en el arroyo Las Piedras lo confirma. Según Sánchez, “al sur del punto en el que tiran los desechos, bajan las garzas y los patos, pero al norte ya no hay peces”. El agua de ese canal desemboca en el Río de La Plata, y AySA lo usaría como fuente de abastecimiento.
 

Por otra parte, Sánchez manifestó su cansancio respecto de la lucha contra los efectos que causa la producción de la planta. “La gente se queda y espera que uno le solucione los problemas”, y deslizó que en una ocasión alguien se le acercó y le ofreció dinero para que comprara una propiedad en otro lugar y abandonara el barrio.


“Pero es sencillo: yo no jodo a la pastera, que la pastera no me joda a mí”, sentenció, y se preguntó “por qué es tan difícil que lo entiendan”. Y no obstante el desánimo que a veces lo asalta, concluyó que “la historia la cambian los pueblos”.

Otros olores

El pasado 26 de enero, el operario Rodolfo Arredondo, de 35 años, falleció en un accidente laboral. Según Tondino, sería probable que las causas de su muerte se encuentren en “las faltas de seguridad” con que desarrollan sus tareas los trabajadores.

Arredondo era hijo de “el Pulga”, un obrero de la misma empresa jubilado por invalidez tras sufrir graves lesiones mientras cumplía tareas similares. Los trabajadores, que confían más en Tondino que en el sindicato, recordaron que en marzo de 2006 perdieron otro compañero. Se trataba de Fabián Koisol, de 32 años, que fue triturado por los rodillos de una máquina procesadora de pulpa.

A pesar de que la Justicia ordenó la clausura de la máquina en la que perdiera su vida Koisol, Tondino hizo hincapié en que se sospecha que Arredondo falleció cuando realizaba tareas en el mismo lugar. El aparato es designado con el número 2, pero la empresa aseguró que el accidente se produjo en el rotulado con el número 9.

El titular de COENFO explicó que la producción de la máquina 2 se mide en metros por minuto. En aras de incrementar la productividad, los directivos de Massuh le habrían agregado 25 metros. Sin embargo, el aparato ya no funcionaba correctamente. (23:00)

        http://www.ansud.com/muestranota.asp?ant=30&id=254