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Publicación
semanal de Editorial Perfil S.A

"Le
ganamos a la papelera"
Por primera vez en la Argentina, la Justicia falló en contra de
una papelera que deberá someterse a los dictámenes del INTI y
sino, cerrar.
Algo tan simbólico como las llaves de
una casa, son la muestra espeluznante del aire enfermo en el que
viven los vecinos del barrio José Hernández de Quilmes. Todos
los elementos de metal quedan así. Negros. Absolutamente negros
y carcomidos. Las llaves cierran sus puertas pero no pueden
protegerlos del aire que se cuela por los agujeros y les
contamina el cuerpo. Después de más de veinte años en los que
los vecinos, no sólo padecieron sino que se movilizaron para que
alguien los escuche, el último 23 de mayo el juez en lo
Contencioso Administrativo Nº 1 de La Plata, Luis Arias
homologó
un convenio entre los vecinos y la empresa Massuh S.A. por la
que la pastera se someterá, primero al relevamiento de emisiones
líquidas y gaseosas del INTI y luego a las obras que dicho
organismo indique hacer para lograr el saneamiento ambiental. La
pastera tendrá un año para generar las condiciones necesarias.
De lo contrario, la planta corre el riesgo de ser clausurada.
“Si el pueblo toma conciencia puede cambiar un montón de cosas”,
asegura Osvaldo Tondino, presidente de la Federación de
Entidades de Fomento y ONG de Quilmes, a través de quien se
llevó adelante la presentación ante la Justicia. “Le ganamos a
la papelera”, dice Tondino mientras se le llenan los ojos de
lágrimas y no puede continuar hablando. Como David y Goliat.
Pero aclara, las lágrimas no son de emoción sino de rabia:
“Porqué tenemos que ser nosotros los que ponemos el pecho para
cambiar la historia y los tipos a los que elegimos para que nos
representen y a quienes les pagamos abultados sueldos están en
otra cosa, preocupados sólo por si los van a reelegir ”.
AIRE Y VENENO. “Despacito
se nos va muriendo la gente. La mayoría, de cáncer de pulmón”,
dice Luis Mouriño y enumeran un sinfín de nombres y oficios de
vecinos del barrio. Cómo cerrar los ojos y entregarse al sueño
si al respirar, función vital, el organismo sufre por dentro lo
mismo que las chapas que se corroen y no duran más de seis
meses.Urticarias, alergias, asma, rinitis, garganta reseca,
neumopatías.Y cáncer. “Vivimos con el nebulizador
permanentemente -asegura Mirta, en su casa a menos de 50 metros
de la pastera-. Sabés lo que es tener que dormir con un pañuelo
empapado en perfume al lado de la almohada”, grafica.
El olor nauseabundo no es sólo difícil de tolerar por el olfato
sino porque, según lo que probaron las muestras gaseosas y
líquidas aportadas a la causa, viene cargado de ácido, cloro,
azufre y múltiples componentes químicos. “No nos quedaron
ninguno de los árboles frutales que había plantado mi abuelo, lo
único que sobrevivió es el limonero”, dice Luis. Así de ácida
puede ser la vida.
EFECTO GUALEGUAYCHÚ.
“Cuando los veo movilizados en Gualeguaychú, me indignan. Ellos
saben bien que acá, la papelera Massuh hizo un desastre”, afirma
furiosa Mirta. Cuando la mujer dice ‘ellos’ se refiere “al
gobierno porque cuando acá empezamos con el problema de Massuh
el intendente de Quilmes era Aníbal Fernández”. Mirta recuerda
como, a mediados de los noventa, la sociedad de fomento se
reunió con el ahora Ministro del Interior y los directivos de
Massuh, “les llevamos las pruebas y nada pasó”.
Nadie en Quilmes duda que la gesta en Gualeguychú es un buen
aval para lograr, por fin, alguna solución a sus problemas. “Si
fueron a mirar allá, ahora tienen que mirar acá... Aunque, nos
hubiera gustado que mirasen antes”, confía Orlando. A pesar de
la distancia, los vecinos de Quilmes han ido a apoyar a los de
Entre Ríos. “Tenemos que tomar el toro por las astas con Uruguay
y que las pasteras no se instalen porque, acá se demostró, que
eso es la muerte. La única manera de hacer las cosas bien es que
las papeleras trabajen con ozono y no lo quieren hacer porque
eso baja la calidad del papel”, dice Tondino.
ESPERANZA. Una vez que el
INTI haga el relevamiento y ponga las condiciones, Massuh (una
de las pasteras líderes en la Argentina) deberá atenerse a los
requerimientos. De lo contrario, sería cerrada.
Al igual que la disyuntiva que se genera entre la defensa de la
fuente de trabajo que hacen en Fray Bentos y los
cuestionamientos por las consecuencias ambientales de los
asambleístas de Gualeguaychú, en Quilmes hubo momentos en los
que los vecinos se enfrentaron con la misma gente del barrio.
Muchos, trabajan en Massuh. “Siempre aclaramos que no estamos en
contra de los puestos de trabajo pero no podemos permitir que le
quiten la salud a nuestros hijos”, explica Mirta con una
neumopatía declarada desde el ´92 y quien hoy ve cómo también su
nieto de cuatro años sufre de tos crónica y alergia constante.
Una vez más, Osvaldo Tondino hace hincapié en la responsabilidad
del Estado: “Por qué tuvimos que ser las ONG de la zona quienes
nos hiciéramos eco de lo evidente. Ni las autoridades, ni la
Justicia actuaron de oficio. Esto es lo que tiene que cambiar”
Valeria
García Publicación semanal
de Editorial Perfil S.A 6 de
Febrero de 2006
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