Dice la crónica del
diario “El Sol”: “En la jornada previa a la Navidad, la Comuna quilmeña y la
fábrica Smurfit Kappa realizaron una jornada solidaria en la ribera de
Bernal con el objetivo de llevar alegría a todos los chicos de la zona.
La iniciativa
organizada por la Municipalidad y contó con el apoyo de la empresa
bernalense. En la jornada hubo juegos, títeres, pan dulce, brindis y hasta
apareció Papá Noel con algunos regalos para los más chicos quienes -a pesar
del intenso calor- pudieron disfrutar de una jornada llena de alegría
gracias a la intervención de la Secretaría de Medio Ambiente y del programa
de Responsabilidad Empresaria de Smurfit Kappa.
El secretario
Claudio Olivares planteó su satisfacción por poder 'llevar un poco de
alegría a los chicos en Navidad, porque es una jornada pensada para ellos y
con el objetivo de que puedan pasar un buen momento'.
Asimismo el
funcionario dijo que 'hay un trabajo fuerte también en materia de conciencia
sobre el medio ambiente, cada vez que podemos tratamos de inculcarles a los
chicos la importancia del cuidado y con los agentes multiplicadores llevamos
adelante charlas y fomentamos el diálogo con los chicos para que aprendan'.
La falta
de pudor es asombrosa. El
Juez quilmeño Gabriel Zappa, condenó a la firma a indemnizar a una familia
vecina a la empresa, tras hallarla el pasado año, responsable de las
enfermedades que padecen sus integrantes. La Cámara de Apelaciones no solo
terminó confirmando el fallo, sino aumentando los montos indemnizatorios,
que superaron los $140.000.
El Organismo
Provincial para el Desarrollo Sustentable, ha firmado informes en los que
reconoce la existencia de “bacterias coliformes” –léase caca- en las
muestras tomadas en los desagotes que la empresa realiza en la costa de
Bernal.
La Justicia
Federal acaba de allanar la firma en el marco de una denuncia por violación
a la Ley de Residuos Peligrosos, hallando que existen desagues declarados y
otros que no lo están en los planos oficiales de la empresa. Por los
segundos se supone que se descargan los desechos contaminantes, de los que
se han remitido muestras a la Universidad Nacional de La Plata, para que sea
éste organismo el que dictamine.
Sin esperar los
resultados de éstos análisis, es evidente que el municipio toma parte por la
inocencia de la Multinacional, a la que además de proteger, acompaña en
operativos de lavado de rostro dignos de lobbystas de la peor especie.
Claudio Olivares
es un desvergonzado y empieza a ser una víctima de los errores que solo se
cometen cuando la impunidad es ya una sensación indestructible.
Francisco
Gutierrez lo sostiene, a pesar de los más que escabrosos datos que sobre las
andanzas de Olivares tiene en su poder.
Andrea Frade