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Acto de los pasantes de
Telefónica de Argentina
"CON LOS CONTRATOS CAGA AL OBRERO,
CON LAS TARIFAS CAGA A LA GENTE"
Buenos Aires, sábado 18 de enero de 2002 (Agencia Rodolfo Walsh).-
"En esta empresa hay una banda, hay una banda de delincuentes, con
los contratos caga al obrero, con las tarifas caga a la gente" Fue
el gritó que estalló en las gargantas de los casi 300 trabajadores
de Telefónica de Argentina, entre contratados y pasantes, que se
concentraron y realizaron un acto ayer, frente al edificio que la
empresa posee en Av. La Plata 1540 de esta capital. El acto se
realizó en reclamo de la efectivización y contra el aumento de
tarifas y contó con numerosas adhesiones de asambleas populares y
otras organizaciones sociales.
En forma ruidosa, con tambores y toda clase de instrumentos de
percusión la gente, en su mayoría jóvenes pasantes, hizo sentir su
repudio a la política de la Empresa Multinacional.
La consigna: "Gallego, gallego, gallego, gallego deja de joder,
efectiviza a los pasantes de piedras, de Cuyo y Vernet" puso música
al reclamo de los trabajadores, pero sin duda fue "Efectivización,
efectivización, ni contratos basura, ni tarifazo, ni explotación" la
que mejor expresó el sentir de los concurrentes.
Pudo observarse además, a las asambleas populares entre los
presentes, como la Asamblea del Cid Campeador; la de Plaza Congreso;
la Asamblea Popular de Ayacucho y Rivadavia; La Asamblea de Lugano;
La Asamblea de Pompeya; la de Córdoba y Anchorena; la de Corrientes
y ángel Gallardo que hicieron sentir su presencia y apoyo a la lucha
de los telefónicos por la efectivización y contra el tarifazo.
Sobre la vereda se improvisó una tribuna donde se pudieron oír las
distintas adhesiones: "...En estos últimos meses, entablamos una
lucha por nuestros derechos. Hicimos paros con asambleas. Bajamos
las ventas. Hicimos aplausos en el lugar de trabajo. Para esto nos
organizamos, formamos un Cuerpo de Delegados, al cual llamamos
referentes, con los que llevamos adelante todas las medidas.(...)"
rezaba parte de una carta de los trabajadores, leída por Martín,
otro de los delegados.
Entre las múltiples adhesiones pudieron escucharse la de la
Cooperativa Chilavert; la de El MATE (Movimiento Antiburocrático de
trabajadores de Edificios); La agrupación No pasarán; la de la
Presidencia de la FUBA; la Clínica Medrano cooperativa y otras.
Luego y para terminar, se marchó bulliciosamente por la Av. La
Plata, desde la Av. Garay hasta Rivadavia, donde pasadas las 22.30
finalmente se desconcentró.
PASANTES Y CONTRATADOS
La empresa cuenta con un enorme cantidad de personal que realiza su
labor a través de pasantías o de contratos para servicios
eventuales.
"La Pasantía en sí es un trabajo en negro." Explicó Yanina, delegada
elegida recientemente, a la Agencia Rodolfo Walsh. "No tienen obra
social, no tienen participación sindical, no tienen jubilación, es
decir no realizan aportes como realiza cualquier trabajador. Hacen
las mismas tareas que ejercen todos los trabajadores.
No es una pasantía real, porque la pasantía se justifica si hacen
una extensión de lo que están estudiando y en realidad acá no pasa.
Están atendiendo el 112. Son trabajadores, pero no se los reconoce
como tales."
La pasantía fue aprovechada en realidad, por las multinacionales
para bajar sus costos. La adhesión de la presidencia de la FUBA al
acto explica que "El régimen de pasantías no es más que una de las
formas de flexibilización laboral acordada entre las camarillas
burocráticas de la UBA y las empresas privatizadas." Y en forma
coincidente Yanina expresó que "Estos son contratos que han
aprovechado la mayoría de las empresas privatizadas. Es una ley que
sale del Ministerio de Educación, no es una ley laboral. Aprovechan
esto por el tema de achicar los costos."
No es demasiado diferente la situación de los contratados. La misma
Yanina explicó a la Walsh que acerca de "El contrato eventual, lo
que dice la Ley de Contrato de Trabajo es que puede ser por tiempo
indeterminado. Eso se da, pero debe ser para una labor
extraordinaria de la empresa. La tarea que nosotros realizamos como
eventuales no es extraordinaria, en este caso, atendemos el 112. Hay
contratados y pasantes en el: 112; 000; 19,110, Colincar que son los
distintos centros de atención telefónica. Pero ya te digo: la
eventualidad se justifica en caso de ejerzas una tarea
extraordinaria. Por ejemplo: si se rompen los vidrios de un lugar,
se hace un contrato eventual para reponerlos."
Dentro de Telefónica existe otra modalidad de contrato eventual: los
contratos con plazo fijo, estos aumentan la sensación de inseguridad
de los trabajadores "Los con plazo fijo, empeoran la situación
porque tienen un límite. Se pueden ir renovando. Primero se contrató
a plazo fijo por un año, cuando venció se renovó por un año más y
después por seis meses. En este caso también contempla una tarea
extraordinaria, que no es el caso." Agregó finalmente Yanina.
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Comentario
PARA SEGUIR LOS PASOS DE LOS PASANTES
Para el observador ocasional pudo ser un acto más, una marcha más. Y
en cierto sentido lo fue. Uno más, entre los cientos y miles de
actos, marchas, cortes y escraches que surcan el mapa, que dejan
hondas huellas en el rostro de la nación y que rompen la
"tranquilidad" y el "orden" burgués de nuestro país. Uno más.
Pero sin duda alguna, cada acto, cada marcha, cada corte, cada
manifestación de dignidad de nuestro pueblo, conserva el sello de lo
singular, de lo único, de lo irrepetible.
En ese sentido, lo que realizaron ayer los trabajadores pasantes y
contratados de Telefónica de Argentina, tiene un alto valor
simbólico. No porque se lo hayan propuesto. No pretenden ser símbolo
de nada. Sin embargo, los jóvenes trabajadores telefónicos, tal vez
sin pretenderlo, pusieron en evidencia que todo lo que quisieron
matar en los últimos casi 30 años dictadores y demócratas "made in
USA", permanece vivo. Se niega a ser borrado de la memoria colectiva
y renace en las nuevas generaciones con la firmeza con que los
caracteres hereditarios son transmitidos en el ADN.
Los jóvenes telefónicos, que en su mayoría no sobrepasan los 30
años, quizás no reflexionaron acerca del peso de la historia, cuando
decidieron enfrentar a uno de los íconos del país liberal. Pero
salieron a dar batalla como antes lo hicieron sus padres, su abuelos
y los hijos más dignos de esta tierra. Como tuvieron que hacerlo mil
veces por las 8 hs. de trabajo, por el descanso dominical, por el
salario digno o los Convenios Colectivos de Trabajo.
Pasantes y contratados salieron a dar vuelta la destrucción
sistemática de las conquistas de los trabajadores, cínicamente
encubierta con eufemismos tales como "reconversión laboral" y
"Flexibilización" y otros no menos cínicos como llamar "pasantía" al
trabajo en negro. Los pibes, quizás sin meditarlo, salieron a dar
vuelta la historia.
Ya lo dijimos. Esta fue seguramente una marcha más, pero que tuvo la
virtud de poner en el centro de la escena, de hecho, la alternativa
principal: LOS TRABAJADORES O LOS MONOPOLIOS. Frente a tanta
discusión estéril, frente a tanta justificación de la inacción, la
contundencia de los hechos.
Valen entonces la reflexión y las preguntas:
¿Cuántos puestos de trabajo, cuántos derechos resignados, cuántas
vidas por asesinato, enfermedad o hambre; costaron cada "deme dos",
cada viaje a Miami, cada chuchería de los "todo por dos pesos"?
¿Sobre cuánta sangre trabajadora está construido cada uno de los
edificios de Telefónica?
Valen también algunas respuestas. Nadie debería ignorar que los
grandes grupos económicos (similares a Telefónica) fueron los
inspiradores y responsables del golpe genocida de 1976, primero; y
de la fiesta liberal, después. Que la mayor parte de los 30.000
desaparecidos eran trabajadores. Trabajadores que hoy no están
porque querían un país mejor, porque prefirieron morir antes que
renunciar a las conquistas que tanto sacrificio y luchas habían
costado a generaciones de obreros.
Ayer, como antes, como a través de toda la historia, los
trabajadores dijeron ¡presente! y salieron a la calle.
En la mayoría de los casos, estos jóvenes de Telefónica están dando,
su primer batalla gremial. Muchos no habían nacido o eran apenas
unos niños cuando el terrorismo liberal comenzó. Sin embargo no hay
ingenuidad en sus rostros juveniles. Los duros años pasados por
todos nosotros les han dado, si se puede llamar de algún modo, un
instinto (memoria colectiva), para sospechar ante cualquier intento
de engaño. Para ellos se acabaron los paternalismos. Decisiones por
asambleas. Democracia directa. Delegados o referentes,
democráticamente elegidos.
No es casual que como antes los ausentes fueran los mismos. ¿Donde
estaban ayer los dirigentes sindicales de FOETRA? Viejas prácticas.
Viejas excusas legalistas para ocultar viejas complicidades.
¿Dónde estaban los medios masivos? ¿Los supuestos periodistas
independientes, hambrientos cazadores de denuncias y de las jugosas
dádivas publicitarias de Telefónica y de otras joyitas monopólicas?
Hoy cambiados, mucho más concentrados, los medios están del lado que
estuvieron siempre: del lado de la mentira, del lado de la
injusticia y del poder económico. Muchos "comunicadores" a su
servicio.
Seguramente se trató de una movilización más. Los pasantes y
contratados, estos muchachos y chicas que ayer con batucada y ritmo
de comparsa, sin proclamarlo pusieron otra vez las cosas en su
lugar, en blanco sobre negro. Los trabajadores frente a los
monopolios.
Como debe ser.
Rodolfo Grinberg
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